Frankos Roda
Poeta recién llegado
Él fue el primero que heredó riqueza.
Afín a lo legado en servidumbre
su esfuerzo le subió hasta la alta cumbre
llegando a ser renombre su proeza.
Su vástago adolece de flaqueza.
Postrados cuerpo y alma en podredumbre
no hay vicio mundanal que no vislumbre
y acaba siendo inútil en grandeza.
Ocurre a los imperios lo que al hierro:
primero se desgaja de la mina
después endurecido torna acero
y al fin, abandonado, se robina.
¡Vanaglorias, Enjundia, tu alto fuero
y no eres sino Fénix, fragua y fuego!
Afín a lo legado en servidumbre
su esfuerzo le subió hasta la alta cumbre
llegando a ser renombre su proeza.
Su vástago adolece de flaqueza.
Postrados cuerpo y alma en podredumbre
no hay vicio mundanal que no vislumbre
y acaba siendo inútil en grandeza.
Ocurre a los imperios lo que al hierro:
primero se desgaja de la mina
después endurecido torna acero
y al fin, abandonado, se robina.
¡Vanaglorias, Enjundia, tu alto fuero
y no eres sino Fénix, fragua y fuego!