José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Grito tu nombre no me oyes
como tus ojos cuando diseminándose
en el humor de tu mirada
relampaguean volviéndose fuego.
Luna sedienta de amor
pozo que en mí penetra
cántaro de día
felicidad de noche.
Río de plata eres cuando te duermes
labios rezumando nácar,
quisiera
ser esclavo de tu cuerpo
como la sal de la extensa mar.
Grácil figura, jardín exiguo
rama que a mí te enredas
bosque de duendes, garras de algodón
abrazos de seda fina.
En tus humedades el mar anida
en tus nalgas resbalan mis dedos
las azucenas en ti florecen
y los estigmas se abren a los pistilos.
Monte de espuma
baile de plumas
me sumerjo en baños de delirio
cuando tus pájaros en mi trinan.
Alma libre, carne mortal
la cautividad te pervierte
y el amor en ti descansa
como la luna en su cuna
o el mar en su locura.