General 51: Paseando por mi campo

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa

Tú mirada es fuego en mis entrañas,
agua que sacia mi sed, fantasía de miel
que alborotando mis sentidos de almendro
viejo, me consuela el aliento.

Enredado en tus ramas estoy
como un poto en las paredes
de mi cuarto, una sinfonía
que seduce mi alma.

Oh pino polvoriento del camino
brillando ostentosamente,
bajas a pedir clemencia con tu arrogancia
desmedida, ayúdame a ser viento.

La ladera de mi alma está
violentada con ese cielo gris extremo;
mándame un rayo, Dios sereno,
esparce el alma con tu mirada.

El socorrido lamento del viejo algarrobo,
me conduce a caminos de amapolas,
en un lecho de ternura y lamento;
el campo, desvanecido, esperando
la lluvia se muestra indiferente
ante tales acontecimientos.

Un rayo de luz, un gran estruendo:
los pájaros revoloteando, las nubes
lloran, las margaritas ríen y yo
mojándome como un tonto me quedo.
 

Tú mirada es fuego en mis entrañas,
agua que sacia mi sed, fantasía de miel
que alborotando mis sentidos de almendro
viejo, me consuela el aliento.

Enredado en tus ramas estoy
como un poto en las paredes
de mi cuarto, una sinfonía
que seduce mi alma.

Oh pino polvoriento del camino
brillando ostentosamente,
bajas a pedir clemencia con tu arrogancia
desmedida, ayúdame a ser viento.

La ladera de mi alma está
violentada con ese cielo gris extremo;
mándame un rayo, Dios sereno,
esparce el alma con tu mirada.

El socorrido lamento del viejo algarrobo,
me conduce a caminos de amapolas,
en un lecho de ternura y lamento;
el campo, desvanecido, esperando
la lluvia se muestra indiferente
ante tales acontecimientos.

Un rayo de luz, un gran estruendo:
los pájaros revoloteando, las nubes
lloran, las margaritas ríen y yo
mojándome como un tonto me quedo.
Un poema sincero que nos habla de todo aquello que pervive en el alma del poeta. Cumplidos versos que se sumerge en la naturaleza y nos traen un soplo de aire fresco.
Un cordial saludo
 
Un poema sincero que nos habla de todo aquello que pervive en el alma del poeta. Cumplidos versos que se sumerge en la naturaleza y nos traen un soplo de aire fresco.
Un cordial saludo
Mil gracias Luis. El aire fresco de tu comentario me enternece. Hace que broten mis tallos tiernos. Siento que debo crear más para recibir tu dulce y delicado comentario a mi tiempo, al que dedico a mis letras con sentimiento, Un abrazo con la pluma del alma. Buen domingo estimado poeta Luis
 

Tú mirada es fuego en mis entrañas,
agua que sacia mi sed, fantasía de miel
que alborotando mis sentidos de almendro
viejo, me consuela el aliento.

Enredado en tus ramas estoy
como un poto en las paredes
de mi cuarto, una sinfonía
que seduce mi alma.

Oh pino polvoriento del camino
brillando ostentosamente,
bajas a pedir clemencia con tu arrogancia
desmedida, ayúdame a ser viento.

La ladera de mi alma está
violentada con ese cielo gris extremo;
mándame un rayo, Dios sereno,
esparce el alma con tu mirada.

El socorrido lamento del viejo algarrobo,
me conduce a caminos de amapolas,
en un lecho de ternura y lamento;
el campo, desvanecido, esperando
la lluvia se muestra indiferente
ante tales acontecimientos.

Un rayo de luz, un gran estruendo:
los pájaros revoloteando, las nubes
lloran, las margaritas ríen y yo
mojándome como un tonto me quedo.
 

Tú mirada es fuego en mis entrañas,
agua que sacia mi sed, fantasía de miel
que alborotando mis sentidos de almendro
viejo, me consuela el aliento.

Enredado en tus ramas estoy
como un poto en las paredes
de mi cuarto, una sinfonía
que seduce mi alma.

Oh pino polvoriento del camino
brillando ostentosamente,
bajas a pedir clemencia con tu arrogancia
desmedida, ayúdame a ser viento.

La ladera de mi alma está
violentada con ese cielo gris extremo;
mándame un rayo, Dios sereno,
esparce el alma con tu mirada.

El socorrido lamento del viejo algarrobo,
me conduce a caminos de amapolas,
en un lecho de ternura y lamento;
el campo, desvanecido, esperando
la lluvia se muestra indiferente
ante tales acontecimientos.

Un rayo de luz, un gran estruendo:
los pájaros revoloteando, las nubes
lloran, las margaritas ríen y yo
mojándome como un tonto me quedo.
Mirada de fuego desde el alma.

Un abrazo fuerte.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba