José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay agua templada y fría,
agua como espejos,
otras marrones y turbias,
otras esmeralda
con corales en sus entrañas.
Hay agua que discurre
por las oscuras y solitarias cloacas,
otras brincan de piedra en piedra
por la escarpada loma.
Otras hacen saltos de trampolín
al caer por sus cascadas y hay agua
que corta la tierra cuando se ven desde
el cielo, ¡qué fuerza brutal tiene ese líquido elemento!
¿Acaso la vemos débil porque nuestra mano penetra
como cuchillo en mantequilla?
Hay agua que sacia mi sed
cuando estoy en presencia de mi amada,
me quita el nudo de la garganta,
me agiliza el alma.
Agua que pare la tierra de sus entrañas
que tiene viviendas y carreteras en el fondo
de ella; viviendas que usan los murciélagos
porque les molesta la claridad del día,
que canta al agua fresca.
Hay agua como cristales, mansas
que reflejan las nubes y tu cara alegre
cuando te levantas por la mañana
pensando en mi cita.
Agua que moja mi cabeza, mi cuerpo, mi todo;
agua que hace daño a la naturaleza
desbocadas cuan caballo en su carrera
ahuyentado de su fuerza.
Hay agua que al mar mueve con sutileza,
o mejor, con violencia, que se comen las costas
las casas y las piscinas cubiertas;
agua del horror, de la firmeza, nadie
puede olvidar su fiereza.
Agua, agua,....