José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el jardín de tus manos,
donde brotan los suspiros,
como flores en la aurora,
nacen tus dedos verdes.
Suaves como la seda,
tiernos como el primer beso,
acarician mi alma,
con delicado embeleso.
Baños de rocío fresco,
que los envuelven cada día,
en un manto de ternura,
que ilumina mi alegría.
Primavera eterna,
que florece en tu piel,
enredada entre tus dedos,
que son mi mayor querer.
En tus manos habita,
la esencia de la vida,
y en cada movimiento,
mi corazón se estremece rendido.
Así, entre flores y sueños,
te contemplo cada día,
sabiendo que en tus manos,
nunca morirá la poesía.