José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pensando en el silente silencio
de las amapolas
cuando las crucifica un coleccionista
en sus cartulinas de colores
y en el rojo sangre del mar al amanecer
mi vida se inspira.
Me convierto en un ciego invisible
entre mis pacíficos y rosas.
Como de costumbre mi cuerpo se yergue
inspirado por las musas del corazón,
el amor es mi alegría y mi tormento.
Es en la brisa de la primavera
cuando el olor a azahar inunda los campos
cuando mi amor, con las hormonas a flor de piel
llora las lágrimas de tu belleza,
pensando que todo es efímero, todo se deshace
como terrones de azúcar em el té de la merienda.
¡Oh, dulce tormento, alegría de mi ser!
en tu abrazo eterno encuentro la razón
para sembrar nuestras camas de pétalos de amanecer.
En ese lienzo de contrastes
donde las violetas se convierten en gemas
y las orquídeas en el placer del bajel
que surca mi cuerpo
cuando te siento dentro, como el suspiro al nacer.
Explosiona la primavera, en la dulce fantasía
de amores que reverdecen sus caricias
donde los ángeles nos esperan.
Me pierdo en tus ojos, en tu voz,
en tu compañía,
recordando la fragilidad de la vida
y lo efímero de la muerte.