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Gente arañando el pasto debajo del pasto con los dedos deshuesados.

Anne_

I killed Bukowski.
Mrs. black, no pretenda abrazarse ahora,
nunca vio el final de sus cuencas?
Ud, que transgredió los poemas más humanos
preparando el almuerzo para el hombre que nunca se fue,
que siempre lució bien partiendo la leña afuera de casa.
Aquella canción que perduró entre los paños ensangrentados
y la carne viva, desecha, sucia de alaridos.
Recuerde ud, mrs. black, como morían las flores
entre los rellenos del colchón, ahora,
sin velocidad que excuse la memoria.
Un vals para tirar sonrisas y morderse los labios,
pequeñas cosas que una deja, que siempre se dice
que no son importantes, el amor, el amor, oh el amor!
Lamento mis frías manos, no tengo más calor que la venganza,
y esta se sirve fría, como el otoño raspando los árboles viejos,
como los perros desdentados, como la luz seca bajo el fango.
¿Acaso su piel no reconoce ya, mrs. black,
las emociones roídas, quebradas entre un montón de cabellos
desechos y ese acto de vida que enferma lo más oscuro de nuestra carne?
Aférrese al exordio de ninguna lagrima, shu shu shu…
No diga nada, no hay nada que pueda decir…
Lamento que el olvido que todo perdona no se haya olvidado de ud,
y todo lo que tenga hoy sean unas manos frías contando sus arrugas,
no tengo más calor que la venganza, y esta se sirve fría,
como millones de violines desafinados,
como gente arañando el pasto debajo del pasto,
como respirar fracciones de esperanza,
como encorvar los dedos deshuesados
y el amor, oh, el maldito amor!​
 
Última edición:
Mrs. black, no pretenda abrazarse ahora,
nunca vio el final de sus cuencas?
Ud, que transgredió los poemas más humanos
preparando el almuerzo para el hombre que nunca se fue,
que siempre lució bien partiendo la leña afuera de casa.
Aquella canción que perduró entre los paños ensangrentados
y la carne viva, desecha, sucia de alaridos.
Recuerde ud, mrs. black, como morían las flores
entre los rellenos del colchón, ahora,
sin velocidad que excuse la memoria.
Un vals para tirar sonrisas y morderse los labios,
pequeñas cosas que una deja, que siempre se dice
que no son importantes, el amor, el amor, oh el amor!
Lamento mis frías manos, no tengo más calor que la venganza,
y esta se sirve fría, como el otoño raspando los árboles viejos,
como los perros desdentados, como la luz seca bajo el fango.
¿Acaso su piel no reconoce ya, mrs. black,
las emociones roídas, quebradas entre un montón de cabellos
desechos y ese acto de vida que enferma lo más oscuro de nuestra carne?
Aférrese al exordio de ninguna lagrima, shu shu shu…
No diga nada, no hay nada que pueda decir…
Lamento que el olvido que todo perdona no se haya olvidado de ud,
y todo lo que tenga hoy sean unas manos frías contando sus arrugas,
no tengo más calor que la venganza, y esta se sirve fría,
como millones de violines desafinados,
como gente arañando el pasto debajo del pasto,
como respirar fracciones de esperanza,
como encorvar los dedos deshuesados
y el amor, oh, el maldito amor!​


Tiendo a imaginar tus imágenes. Es un ejercicio involuntario pero inevitable. He visto hace poco la película de Nina Simone y seguramente que será por eso por lo que al leerte me han salpicado las imágenes que dibujas.
Te dejo un link por si gustas

smuakssssss
 
Mrs. black, no pretenda abrazarse ahora,
nunca vio el final de sus cuencas?
Ud, que transgredió los poemas más humanos
preparando el almuerzo para el hombre que nunca se fue,
que siempre lució bien partiendo la leña afuera de casa.
Aquella canción que perduró entre los paños ensangrentados
y la carne viva, desecha, sucia de alaridos.
Recuerde ud, mrs. black, como morían las flores
entre los rellenos del colchón, ahora,
sin velocidad que excuse la memoria.
Un vals para tirar sonrisas y morderse los labios,
pequeñas cosas que una deja, que siempre se dice
que no son importantes, el amor, el amor, oh el amor!
Lamento mis frías manos, no tengo más calor que la venganza,
y esta se sirve fría, como el otoño raspando los árboles viejos,
como los perros desdentados, como la luz seca bajo el fango.
¿Acaso su piel no reconoce ya, mrs. black,
las emociones roídas, quebradas entre un montón de cabellos
desechos y ese acto de vida que enferma lo más oscuro de nuestra carne?
Aférrese al exordio de ninguna lagrima, shu shu shu…
No diga nada, no hay nada que pueda decir…
Lamento que el olvido que todo perdona no se haya olvidado de ud,
y todo lo que tenga hoy sean unas manos frías contando sus arrugas,
no tengo más calor que la venganza, y esta se sirve fría,
como millones de violines desafinados,
como gente arañando el pasto debajo del pasto,
como respirar fracciones de esperanza,
como encorvar los dedos deshuesados
y el amor, oh, el maldito amor!​
Los reproches son más que bien merecidos cuando "la venganza se sirve fría"... Saludos cordiales para ti, Valerie.
 
Tiendo a imaginar tus imágenes. Es un ejercicio involuntario pero inevitable. He visto hace poco la película de Nina Simone y seguramente que será por eso por lo que al leerte me han salpicado las imágenes que dibujas.
Te dejo un link por si gustas

smuakssssss

No sabía que había una película de Nina, ya la descargué pero aún no la he visto, así como voy la veré el 2018, jajajajjaja
smuuuuuuaaaaakss
 
Mrs. black, no pretenda abrazarse ahora,
nunca vio el final de sus cuencas?
Ud, que transgredió los poemas más humanos
preparando el almuerzo para el hombre que nunca se fue,
que siempre lució bien partiendo la leña afuera de casa.
Aquella canción que perduró entre los paños ensangrentados
y la carne viva, desecha, sucia de alaridos.
Recuerde ud, mrs. black, como morían las flores
entre los rellenos del colchón, ahora,
sin velocidad que excuse la memoria.
Un vals para tirar sonrisas y morderse los labios,
pequeñas cosas que una deja, que siempre se dice
que no son importantes, el amor, el amor, oh el amor!
Lamento mis frías manos, no tengo más calor que la venganza,
y esta se sirve fría, como el otoño raspando los árboles viejos,
como los perros desdentados, como la luz seca bajo el fango.
¿Acaso su piel no reconoce ya, mrs. black,
las emociones roídas, quebradas entre un montón de cabellos
desechos y ese acto de vida que enferma lo más oscuro de nuestra carne?
Aférrese al exordio de ninguna lagrima, shu shu shu…
No diga nada, no hay nada que pueda decir…
Lamento que el olvido que todo perdona no se haya olvidado de ud,
y todo lo que tenga hoy sean unas manos frías contando sus arrugas,
no tengo más calor que la venganza, y esta se sirve fría,
como millones de violines desafinados,
como gente arañando el pasto debajo del pasto,
como respirar fracciones de esperanza,
como encorvar los dedos deshuesados
y el amor, oh, el maldito amor!​
Interesante detenerse en este arte tuyo con las letras, Valerie. Un cálido saludo, que tengas muy buenos días.
 

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