I
Espero un grito sobre la puerta.
Discusiones sordas, juegos de ninos.
Gritos, reproches.
Quejidos lejanos, dolor dolor.
Recuerdos en la mesa.
Lluvia sobre mi mente.
El avion pasa, y se pierde entre el frio.
Todo esta envuelto en maquinaria,
hasta mis pasos saben a motor.
Olas lejanas, y el mar.
Vapores condensados. Munecas de algodon.
Algo de miedo. Rugido de leones.
Pastizales amarillos, Africa, Africa.
II
Arroyos arenosos, y barrancos floridos
tapizados de cielo.
Corren las voces por el agua.
Puedo ver la roca dormida entre tus ojos.
No todas las palabras besan la tierra.
La tarde se nos fue, cuando llego la oscura nube.
No puedo separar la luz de mi nostalgia,
ni siquiera el zumbido del aire.
Oigo los paisajes, y miro entre los suenos un
aguila volando de picada, furiosa, queriendo
tragarse los polluelos amarillos.
III
El rio se desborda ante las sombras que pisan sus
cuerpos tendidos en las olas.
Arboles verdes y secos, retozan como caballos en el reflejo.
Y lejana,
la luna blanca se hunde
en el oleaje.
IV
Se acerca la juventud deseosa de besarme.
Y yo me quedo quieto mientras las horas pasan.
La soledad esta dormida, pegada en los adobes
perjudidos.
Es esa la casa que yo quiero.
Es vieja, y brillan sus adobes.
Yo conozco las piedras que le adornan, y miro
altas sus paredes.
No puedo salir, estoy como atrapado...
no estoy asustado, es mi casa, y amorosamente
aprisiona mis ojos, mi mente, mis pasos.
Hasta mis oidos chupan su voz.
german g
Espero un grito sobre la puerta.
Discusiones sordas, juegos de ninos.
Gritos, reproches.
Quejidos lejanos, dolor dolor.
Recuerdos en la mesa.
Lluvia sobre mi mente.
El avion pasa, y se pierde entre el frio.
Todo esta envuelto en maquinaria,
hasta mis pasos saben a motor.
Olas lejanas, y el mar.
Vapores condensados. Munecas de algodon.
Algo de miedo. Rugido de leones.
Pastizales amarillos, Africa, Africa.
II
Arroyos arenosos, y barrancos floridos
tapizados de cielo.
Corren las voces por el agua.
Puedo ver la roca dormida entre tus ojos.
No todas las palabras besan la tierra.
La tarde se nos fue, cuando llego la oscura nube.
No puedo separar la luz de mi nostalgia,
ni siquiera el zumbido del aire.
Oigo los paisajes, y miro entre los suenos un
aguila volando de picada, furiosa, queriendo
tragarse los polluelos amarillos.
III
El rio se desborda ante las sombras que pisan sus
cuerpos tendidos en las olas.
Arboles verdes y secos, retozan como caballos en el reflejo.
Y lejana,
la luna blanca se hunde
en el oleaje.
IV
Se acerca la juventud deseosa de besarme.
Y yo me quedo quieto mientras las horas pasan.
La soledad esta dormida, pegada en los adobes
perjudidos.
Es esa la casa que yo quiero.
Es vieja, y brillan sus adobes.
Yo conozco las piedras que le adornan, y miro
altas sus paredes.
No puedo salir, estoy como atrapado...
no estoy asustado, es mi casa, y amorosamente
aprisiona mis ojos, mi mente, mis pasos.
Hasta mis oidos chupan su voz.
german g