teo
Poeta asiduo al portal
Y ella se sacudió el largo vestido
blanco y árido del color de perlas
con sus cálidos brazos encendidos
indomable cuerpo de moza diestra.
Se sometió al pecaminoso viento.
Su largo cabello danzó con ella
y el arrogante dulzor del tablado
inundaba placer en su belleza.
Y entonces una rosa cayó al suelo
a los pies de quien a ella si la viera
encaminar ambas manos al cielo.
Y por sus ojos de ella. En el naciera
un joven trovador, febril mozuelo
que bailar, bailar con ella el quisiera.
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