marquelo
Negrito villero
Déjame sentir la muerte
Beber de su sombra cuando esté bien servida en la noche
Déjame brindar, alzar todas las copas del mundo que dejaron el veneno
en el bastón andante del ayer
en la lágrima que se visita en los museos.
Déjame un camino
Para entender tu silencio.
Déjame dos palabras para remar entre palos de dudas
Para llegar con mis manos hacia las infinitas filtraciones del recuerdo
Que caen llenando con sangre lo blanco de tus ojos,
cuando todo el día abanica el viento flameando tus cabellos.
Una distancia se agota cuando mide la biografia andante de tu sombra
Y todo se hace selva mirra mareas.
El seno en la hora exacta como una palabra que hamaca a toda velocidad la sonrisa
Como un peso lúdico servido por brazos artesanos.
Toda una ciudad suspira
llenando las botellas blancas en mi mesa.
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