Volaba la tarde en copos, de remolinos sedientos
mi barrio tenía chicharra, pero nunca tuvo plaza.
Total, ¿para qué tener?, si había niños contentos
con la vida acompasada, por arrullos de torcaza.
El sol pintaba la piel, disipando aburrimientos,
y todos en cuero éramos, hijos de una misma raza.
Nunca pasaba la vida, en la edad de los inventos,
(la vida es un paraíso, si la inocencia la abraza)
Los días eran tan largos, que no alcanzaban los vientos
para subir mediomundos y tarasquitas de astraza.
Mi barrio era un barrio pobre, de veranos polvorientos,
pero sobraban gorriones...aunque nunca tuvo plaza.
Marino Fabianesi
mi barrio tenía chicharra, pero nunca tuvo plaza.
Total, ¿para qué tener?, si había niños contentos
con la vida acompasada, por arrullos de torcaza.
El sol pintaba la piel, disipando aburrimientos,
y todos en cuero éramos, hijos de una misma raza.
Nunca pasaba la vida, en la edad de los inventos,
(la vida es un paraíso, si la inocencia la abraza)
Los días eran tan largos, que no alcanzaban los vientos
para subir mediomundos y tarasquitas de astraza.
Mi barrio era un barrio pobre, de veranos polvorientos,
pero sobraban gorriones...aunque nunca tuvo plaza.
Marino Fabianesi