Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llueve gota a gota
en el despertar doliente de la noche
con luz artificial las 24 horas
y pulso acelerado
en la cisterna del wc,
llueve en los requiebros
que golpean el pecho
sin dejar vacíos
donde el azul descanse,
para poner nidos
la breve golondrina
para dejar huella
el calamar errante,
llueve en la quietud
de las paredes blancas
en el silencio impuesto
de los carteles rojos,
en recipiente plástico
donde la sangre espesa
para encontrar el nombre
que ya creyó olvidado,
llueve gota a gota
con la parsimonia
de un golpe certero
sobre el tronco enfermo
para dejar que salga
en un abrir de ojos
el verde esperanzado
el húmedo secreto.