pablo7972
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube_share;ZttHdPvq7pA]http://youtu.be/ZttHdPvq7pA[/video]
Gotas,
paréntesis de lluvia
expulsos a un mismo mar;
allí te pierdo
y te encuentro,
solaz divino,
injerto amputado al pecho en limo,
al fondo puro y hundido
del lecho oculto por el velo de la pleamar;
reposar
con tu vaivén
en la chalana de los pensamientos impíos,
y dejar volar hábil el suspiro
que hiende y corta el labio
con la presteza del látigo;
núbil y amatorio rasgo de los incisivos
borrando los tuyos
como las huellas dactilares se erosionan
en tu misma rama
al entrar y salir del margen del agua
dejándose rozar,
cortando el viaje de las corrientes
y reteniendo muertas las algas
de su travesía a la nada,
al confín de una elegía
rayana en la inmensidad;
ahogarme en la pintura
inverosímil
con que el azulado índigo crepuscular
tiñe de celofán
los últimos juncos de la ribera,
justo donde mis costillas
son azotadas por el fulgor del poniente
y cuando mi poema,
arribado en la arena de lo existente,
agita su mano de cinco versos
al verme entrar;
porque yo
soy llanto del agua, alcanzándote,
como garza herida
que elige para ahogarse
tu marisma al mar.
Gotas,
paréntesis de lluvia
expulsos a un mismo mar;
allí te pierdo
y te encuentro,
solaz divino,
injerto amputado al pecho en limo,
al fondo puro y hundido
del lecho oculto por el velo de la pleamar;
reposar
con tu vaivén
en la chalana de los pensamientos impíos,
y dejar volar hábil el suspiro
que hiende y corta el labio
con la presteza del látigo;
núbil y amatorio rasgo de los incisivos
borrando los tuyos
como las huellas dactilares se erosionan
en tu misma rama
al entrar y salir del margen del agua
dejándose rozar,
cortando el viaje de las corrientes
y reteniendo muertas las algas
de su travesía a la nada,
al confín de una elegía
rayana en la inmensidad;
ahogarme en la pintura
inverosímil
con que el azulado índigo crepuscular
tiñe de celofán
los últimos juncos de la ribera,
justo donde mis costillas
son azotadas por el fulgor del poniente
y cuando mi poema,
arribado en la arena de lo existente,
agita su mano de cinco versos
al verme entrar;
porque yo
soy llanto del agua, alcanzándote,
como garza herida
que elige para ahogarse
tu marisma al mar.
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