Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
A la inocencia encendida,
a la pasión transgresora,
a todo lo que se añora
y fue milagro de vida.
A mi madre tan querida
y a su trocito de cielo,
al aroma de tu pelo,
al empuje de mis ganas,
al dulzor de mis hermanas,
a mis neuras y al desvelo.
A mi lírica imprecisa,
a la risa de mi hermano,
al abrazo cotidiano
que me abraza y templa prisa.
A mi padre por la brisa
que refresca pecho y frente,
a la luna confidente
y a su beso embriagador,
a sentirla en lo mejor
si la tengo coincidente.
A tu milagro constante
y a mi fortuna por verlo,
a tu aguja por tejerlo
claro, vivo y desafiante.
A la luz electrizante
que me llega persuasiva,
al sabor de tu saliva
que la boca me trastoca,
a la suerte que me toca
con su claridad festiva.
A lo bueno conocido
y al dolor de renacer,
a la fuerza por crecer
más allá de lo vivido.
Al albor que da sentido
a vivirme sin temores,
a la Vida y sus fulgores
que me colma tanto, tanto,
al Amor que quita espanto
y me presta sus colores…
¡A todo, mil gracias!
a la pasión transgresora,
a todo lo que se añora
y fue milagro de vida.
A mi madre tan querida
y a su trocito de cielo,
al aroma de tu pelo,
al empuje de mis ganas,
al dulzor de mis hermanas,
a mis neuras y al desvelo.
A mi lírica imprecisa,
a la risa de mi hermano,
al abrazo cotidiano
que me abraza y templa prisa.
A mi padre por la brisa
que refresca pecho y frente,
a la luna confidente
y a su beso embriagador,
a sentirla en lo mejor
si la tengo coincidente.
A tu milagro constante
y a mi fortuna por verlo,
a tu aguja por tejerlo
claro, vivo y desafiante.
A la luz electrizante
que me llega persuasiva,
al sabor de tu saliva
que la boca me trastoca,
a la suerte que me toca
con su claridad festiva.
A lo bueno conocido
y al dolor de renacer,
a la fuerza por crecer
más allá de lo vivido.
Al albor que da sentido
a vivirme sin temores,
a la Vida y sus fulgores
que me colma tanto, tanto,
al Amor que quita espanto
y me presta sus colores…
¡A todo, mil gracias!