Sophie toma mis pinceles
y mezcla acrílicos con fango
y tengo que comprarme pinceles nuevos.
Sophie echa mano a mi guitarra
la misma que aún no se tocar
y ella le saca sonidos
y parte las cuerdas
y yo compro cuerdas nuevas.
Sophie saquea mi librero
y a veces pinta con acrílicos y fango
sobre la cara de algún alemán triste
y yo la dejo jugar
que destruya y cree
que mezcle e inciende
y ella a veces me ve entre mis acetatos
y apunta al negrito Clementine
o algo de Coldplay
o al “Airplane over the sea”
y yo me voy al teclado
y ella a sus acrílicos
a su fango
a sus cuerdas casi rotas
y yo quiero decirle:
Daddy pinta pero no es pintor
Daddy escribe, pero no es escritor
Daddy sabe montar cuerdas sobre esa perra, pero esa perra no lo respeta
y quiero hablarle sobre disciplina
la misma disciplina que Daddy se anda descubriendo
pero Daddy quiso ser un maldito
y embestir el Sol
con alas de paper mache
y esa rabia
que siempre
fue una plegaria.
Pero la disciplina no es maldita
ni sexy
ni se diluye en alcohol
ni la empacan en Colombia
...pero paga las cuentas
y pone Alemanes en el librero
y acetatos bajo la aguja
y cuerdas en la columna de esa perra
y calorías sobre porcelanas
y besos en la frente de Sophie
besos que son el gran lujo de Daddy.
Y en vez de hablarle de disciplina
hoy
quiero que me vea
en mi teclado
bebiendo agua
mirando de reojo la Fender que cuelga en la pared cual mariposa bruja
pasando de la cara A a la B de un trauma ajeno
creando algo inútil con mis manos de niño
con mi temblor de niño
en mi presente aun niño
pero disciplinado
poco sexy
y nada maldito
con las cuentas pagas
y los ojos de Sophie en los míos
desde los que elevo otra plegaria
pero en la que solo digo
Gracias
Gracias
Gracias…
y mezcla acrílicos con fango
y tengo que comprarme pinceles nuevos.
Sophie echa mano a mi guitarra
la misma que aún no se tocar
y ella le saca sonidos
y parte las cuerdas
y yo compro cuerdas nuevas.
Sophie saquea mi librero
y a veces pinta con acrílicos y fango
sobre la cara de algún alemán triste
y yo la dejo jugar
que destruya y cree
que mezcle e inciende
y ella a veces me ve entre mis acetatos
y apunta al negrito Clementine
o algo de Coldplay
o al “Airplane over the sea”
y yo me voy al teclado
y ella a sus acrílicos
a su fango
a sus cuerdas casi rotas
y yo quiero decirle:
Daddy pinta pero no es pintor
Daddy escribe, pero no es escritor
Daddy sabe montar cuerdas sobre esa perra, pero esa perra no lo respeta
y quiero hablarle sobre disciplina
la misma disciplina que Daddy se anda descubriendo
pero Daddy quiso ser un maldito
y embestir el Sol
con alas de paper mache
y esa rabia
que siempre
fue una plegaria.
Pero la disciplina no es maldita
ni sexy
ni se diluye en alcohol
ni la empacan en Colombia
...pero paga las cuentas
y pone Alemanes en el librero
y acetatos bajo la aguja
y cuerdas en la columna de esa perra
y calorías sobre porcelanas
y besos en la frente de Sophie
besos que son el gran lujo de Daddy.
Y en vez de hablarle de disciplina
hoy
quiero que me vea
en mi teclado
bebiendo agua
mirando de reojo la Fender que cuelga en la pared cual mariposa bruja
pasando de la cara A a la B de un trauma ajeno
creando algo inútil con mis manos de niño
con mi temblor de niño
en mi presente aun niño
pero disciplinado
poco sexy
y nada maldito
con las cuentas pagas
y los ojos de Sophie en los míos
desde los que elevo otra plegaria
pero en la que solo digo
Gracias
Gracias
Gracias…
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