Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Un manto negro cubre los laberintos
de cemento y a ras de suelo,
miles de ojos sin párpados
son como bocas lamiendo el asfalto
en un caótico vaivén
hasta el toque de queda.
Hay prisa por volver
al insustancial envoltorio
donde se cuecen desde hace mucho tiempo
el letargo y la no-historia.
Desde la lejanía y antes de emprender
su vuelo letal, un búho observa cómo
unos pasos clandestinos
huyen de los mazazos insoportables
de una larga noche tirana cuando
intentaban pintar un pensamiento libre
en la fría espalda del cíclope.
de cemento y a ras de suelo,
miles de ojos sin párpados
son como bocas lamiendo el asfalto
en un caótico vaivén
hasta el toque de queda.
Hay prisa por volver
al insustancial envoltorio
donde se cuecen desde hace mucho tiempo
el letargo y la no-historia.
Desde la lejanía y antes de emprender
su vuelo letal, un búho observa cómo
unos pasos clandestinos
huyen de los mazazos insoportables
de una larga noche tirana cuando
intentaban pintar un pensamiento libre
en la fría espalda del cíclope.
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