Javier Palanca
Poeta fiel al portal
Es sobre todo en el mes de abril
cuando paseo los cementerios,
palacios de los silencios
y de perfumes de entierros.
Voy leyendo y repasando
sobre mármoles y nichos,
intuyéndome las vidas,
(que seguro no adivino),
según el adiós escrito.
Algunos son tan antiguos
que ya casi ni se leen.
Estos son los ya sin flores,
(no queda quien los recuerde).
son los que mi mente turban,
y que a la vez me detienen.
Los que exhalan en mi espalda
y me despluman demente.
Pero lo que hace ya ciclos
me desvela entre exudados,
es que en uno de estos nichos,
tan añeja como escueta,
una inscripción que recita,
Te amé mucho,
tiene justo por debajo
pintado en góticas letras,
como con sangre ordeñada
aun caliente de un bocado:
¡Yo todavía te amo!.
cuando paseo los cementerios,
palacios de los silencios
y de perfumes de entierros.
Voy leyendo y repasando
sobre mármoles y nichos,
intuyéndome las vidas,
(que seguro no adivino),
según el adiós escrito.
Algunos son tan antiguos
que ya casi ni se leen.
Estos son los ya sin flores,
(no queda quien los recuerde).
son los que mi mente turban,
y que a la vez me detienen.
Los que exhalan en mi espalda
y me despluman demente.
Pero lo que hace ya ciclos
me desvela entre exudados,
es que en uno de estos nichos,
tan añeja como escueta,
una inscripción que recita,
Te amé mucho,
tiene justo por debajo
pintado en góticas letras,
como con sangre ordeñada
aun caliente de un bocado:
¡Yo todavía te amo!.