Gramática de la soledad XV

R_Cordero

Poeta asiduo al portal
La calle es un testigo indiferente:
la sucursal voraz de los avaros,
la marquesina pálida
donde el tiempo promete en todas las despedidas
la reconciliación con los horarios,
la dársena imposible del deseo
y la última llamada- señores viajeros- para tomar la vida,
el escenario absorto, como ausente,
de nuestra intimidad.

Decir adiós es prometer en falso
como saluda en falso la esperanza
en las fechas marcadas.
Los días señalados
quieren no sucumbir a la imparable
dinámica del cambio y, sin embargo-
efímero paisaje de los días contigo-
son arena de playa entre las manos.

Testigo de tu ausencia es la ciudad,
eterna indiferente de sus huéspedes.
También tu despedida ya se pierde
como un taxi vacío
entre la indiferencia de las calles.
 
La calle es un testigo indiferente:
la sucursal voraz de los avaros,
la marquesina pálida
donde el tiempo promete en todas las despedidas
la reconciliación con los horarios,
la dársena imposible del deseo
y la última llamada- señores viajeros- para tomar la vida,
el escenario absorto, como ausente,
de nuestra intimidad.

Decir adiós es prometer en falso
como saluda en falso la esperanza
en las fechas marcadas.
Los días señalados
quieren no sucumbir a la imparable
dinámica del cambio y, sin embargo-
efímero paisaje de los días contigo-
son arena de playa entre las manos.

Testigo de tu ausencia es la ciudad,
eterna indiferente de sus huéspedes.
También tu despedida ya se pierde
como un taxi vacío
entre la indiferencia de las calles.

interesante argumento de las letras, saludos
 
La calle es un testigo indiferente:
la sucursal voraz de los avaros,
la marquesina pálida
donde el tiempo promete en todas las despedidas
la reconciliación con los horarios,
la dársena imposible del deseo
y la última llamada- señores viajeros- para tomar la vida,
el escenario absorto, como ausente,
de nuestra intimidad.

Decir adiós es prometer en falso
como saluda en falso la esperanza
en las fechas marcadas.
Los días señalados
quieren no sucumbir a la imparable
dinámica del cambio y, sin embargo-
efímero paisaje de los días contigo-
son arena de playa entre las manos.

Testigo de tu ausencia es la ciudad,
eterna indiferente de sus huéspedes.
También tu despedida ya se pierde
como un taxi vacío
entre la indiferencia de las calles.


A raudales dejaste la poesía... Un abrazo
 

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