Paolo Luna
Poeta adicto al portal
Estando en la plaza de San Pedro,
mirando las grandes estatuas,
los bellos monumentos,
los hermosos frescos en las cúpulas
de las gigantescas catedrales,
creados magistralmente por los hombres,
callé sorprendido,
anonadado.
De pronto mirando a un lado,
te vi concentrada con tus ojos claros,
te observaban los frescos,
los murales, los monumentos,
las gigantescas cúpulas
y comprendí entonces la diferencia de la belleza,
entre la creación del hombre
y la creación de Dios.
Tan hermosa como los frescos y las pinturas,
tan palpable como los monumentos,
pero viva y seductora,
completamente viva y tibia.
Te miré impresionado
y enamorado.
mirando las grandes estatuas,
los bellos monumentos,
los hermosos frescos en las cúpulas
de las gigantescas catedrales,
creados magistralmente por los hombres,
callé sorprendido,
anonadado.
De pronto mirando a un lado,
te vi concentrada con tus ojos claros,
te observaban los frescos,
los murales, los monumentos,
las gigantescas cúpulas
y comprendí entonces la diferencia de la belleza,
entre la creación del hombre
y la creación de Dios.
Tan hermosa como los frescos y las pinturas,
tan palpable como los monumentos,
pero viva y seductora,
completamente viva y tibia.
Te miré impresionado
y enamorado.