Graniza en Avellaneda como el presagio de mi futuro,
El hielo proviene del infierno,
Golpea brutalmente la calle como meteoritos del Ártico,
Mi alma mortal aun encerrada en el cuarto siente los golpes,
Se extiende un piélago congelado allá afuera y llega a mi garganta,
Se cristalizan mis lagrimas y la tristeza gélida me mantiene secuestrado,
Es innata en mi como mis ojos marrones teñidos de ansiedad,
Padezco de Estocolmo ante ella,
Jamás se ira de mi ni yo podre escapar de su infamia,
No puedo escapar,
No puedo escaparme,
Quiero morir hace años,
Encriptado ante la falta de empatía del punzante y afilado Vitruvio,
Jamás cumpliré con la simetría perfecta de este.
Ya se hizo estático el desabastecimiento de ventura,
Me mantengo ausente en la ausencia y desesperado en la desesperación,
Quiero moverme e irme, volar, explotar o solo desaparecer,
La tristeza es física e insoportable,
Quiero golpearla con gritos para ahuyentarla,
Pero todo en mi se silenció,
Mudo y agónico ya ni puedo rogarle a dios,
Regalo mi alma a cambio de anestesia.
Tal vez si todo aunque sea cambiara de color,
Pero el granizo se hizo presente y devastó lo ya devastado,
Entonces apelo a la inercia y me dejo ir.
El hielo proviene del infierno,
Golpea brutalmente la calle como meteoritos del Ártico,
Mi alma mortal aun encerrada en el cuarto siente los golpes,
Se extiende un piélago congelado allá afuera y llega a mi garganta,
Se cristalizan mis lagrimas y la tristeza gélida me mantiene secuestrado,
Es innata en mi como mis ojos marrones teñidos de ansiedad,
Padezco de Estocolmo ante ella,
Jamás se ira de mi ni yo podre escapar de su infamia,
No puedo escapar,
No puedo escaparme,
Quiero morir hace años,
Encriptado ante la falta de empatía del punzante y afilado Vitruvio,
Jamás cumpliré con la simetría perfecta de este.
Ya se hizo estático el desabastecimiento de ventura,
Me mantengo ausente en la ausencia y desesperado en la desesperación,
Quiero moverme e irme, volar, explotar o solo desaparecer,
La tristeza es física e insoportable,
Quiero golpearla con gritos para ahuyentarla,
Pero todo en mi se silenció,
Mudo y agónico ya ni puedo rogarle a dios,
Regalo mi alma a cambio de anestesia.
Tal vez si todo aunque sea cambiara de color,
Pero el granizo se hizo presente y devastó lo ya devastado,
Entonces apelo a la inercia y me dejo ir.
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