Gritadme

penabad57

Poeta veterano en el portal
Recogiéndome como una alfombra de carne y huesos
voy creando el espacio que amortigua los sonidos de la vida.

Mi mente se aísla, niega la percepción audible,
invoca los recuerdos, se escapa a sus abismos.

Nadie me habla, nada expulsa sobre mí sus decibelios rojos,
en ningún lugar mis oídos me traicionan.

Persigo a la mudez como el lobo persigue la noche aterradora,
soy la rama del silencio, soy el árbol que no escucha.

Gritadme, y ni aun así despertaré al tumulto donde las ciudades nadan,
donde los barrios son estruendo de colmena, confusión de jauría.
 
Recogiéndome como una alfombra de carne y huesos
voy creando el espacio que amortigua los sonidos de la vida.

Mi mente se aísla, niega la percepción audible,
invoca los recuerdos, se escapa a sus abismos.

Nadie me habla, nada expulsa sobre mí sus decibelios rojos,
en ningún lugar mis oídos me traicionan.

Persigo a la mudez como el lobo persigue la noche aterradora,
soy la rama del silencio, soy el árbol que no escucha.

Gritadme, y ni aun así despertaré al tumulto donde las ciudades nadan,
donde los barrios son estruendo de colmena, confusión de jauría.

A veces un espacio de silencio introspectivo es necesario para protegernos de los gritos de un entorno hostil. Cualquiera sea la naturaleza del "grito".
Me pareció excelente tu reflexión y leerte siempre es un gusto.
Un abrazo.
 

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