danie
solo un pensamiento...
Si no profesara este hilo de demencia,
la grave faringe de la voz de América.
Si no entendiera la vista periférica
de la corteza del poder y su negligencia.
Si no escuchara el canto del sinsonte;
si no sintiera el gorjeo de la justicia,
túnica oscura que nos acaricia,
daga brutal y recia que apronte.
Si no oyera los gritos de la selva en silencio,
si no juzgará la razón del equilibrio,
convirtiendo estas simples ideas en delirio;
garridas y audaces marcas de aquel esencio.
Si Dios no contempla nuestra existencia,
por la hidalga burguesa que nos condena,
quitando la verdad del pueblo, para ellos ajena;
fino manto escarlata, tapando la culta indolencia.
Estirpe del placer autóctono de ser nativo
fuera del alcance opresor de la libertad,
obcecación que nos deja en ebriedad;
para privarnos ¡Sin saber de nuestro grito expansivo!
Grito de libertad y brío abrasador,
grito desesperante de América,
grito debajo de la piel ibérica,
advirtiéndonos sobre la fibra del amor.