Grito de lamento
Filipinas, Tailandia, India… la lista es interminable
De Países en donde se comete a diario con los niños, todo tipo de atrocidades.
Desde que el mundo es mundo y el ser humano un ser civilizado ( se supone ),
nunca se dejó de llevar a cabo cualquier tipo de atrocidad sobre niños,
sobre quienes un día se llegó a pensar que serían el futuro de esta llamada sociedad.
Se dice, se comenta, que hay organizaciones creadas para ayudar a los países pobres a paliar su pobreza,
y es cierto pero a la hora de la verdad, los dirigentes de esos países,
no hacen más que lucrarse dejando a su pueblo sumido en su llamada (riqueza)
que no es otra que la miseria.
Valga como ejemplo, la imagen de un niño africano de unos dos años, a quien su
(aparentemente) madre, le da para beber lo que parece ser esa sustancia llamada leche y no es otra cosa,
que agua manchada con algo blanco y el niño, claro, llorando y pensando ¡esto no hay quien se lo tome!
Y yo me pregunto...
¿Dónde han ido a parar todos esos millones recaudados?
¿Acaso estos personajes que dicen ser y desgraciadamente son gobernantes,
tienen algo de humanos?
Me viene a la cabeza una imagen que sobrepasa la crueldad de estos que dicen ser parte de la humanidad.
Es una fotografía en la que desgraciadamente ( vaya por delante mi repulsa por el demente que subió la foto) sale un niño semidesnudo, gritando, llorando ( si es que le quedaba alguna lágrima ) de pocos años, tres, cuatro quizás, desnutrido, donde se le pueden contar de una en una, las costillas, tirado en el suelo y un… (Omito expresión), está encima de él con los dos pies pisándolo cual viejo trapo.
Un grito de lamento que nadie escuchó, que nadie tan siquiera oyó y mucho menos nadie socorrió.
Pero claro, lo que todo el mundo ve, lo que la UNICEF y otras ONG claman al mundo entero, para estos dirigentes, los gritos de lamentos de su pueblo, les importa un pimiento.
Me llega fresca como la lluvia, la imagen de una niña, sollozando a lágrima viva, abrazada a su Santidad el Papa a quien le pregunta… ¿Por qué Dios permite estas atrocidades con los niños?
Una niña que dejó ante el mundo entero, en el pecho de su Santidad, una lágrima, una pregunta sin respuesta, un grito de lamento, del tormento que viven a diario, de las atrocidades y vejaciones a las que son sometidos y obligados a ejercer por sus propios familiares. Quisiera aprovechar la ocasión, porque me llega una pregunta que siendo yo ignorante, no pienso hacerla desplante y me atrevo a preguntar… ¿Y si por desgracia, una niña, quedase embarazada ¿ Mejor no, no pensar ni tan siquiera llegar a imaginar cual sería la respuesta. Pero claro, eso es hoy, y mañana o pasado tal vez, su grito de lamento por lo vivido, pasará sin más al mundo del silencio, de la oscuridad para perderse por la carretera del olvido.
¿Cuántos sufre y padecen en silencio por miedo a ser callados y no les queda otra que cumplir con el trabajo?
¿Cuántos inocentes son maltratados, dejándoles para el resto de sus vidas marcados?
¿Cuántos más, han de soportar estas barbaries, esta vida, si es que para ellos se le puede llamar así; hasta que alguien con dos dedos de frente, de un paso adelante?
Queda pues demostrado, que su grito de lamento, será siempre silenciado y vagará noche y día, día y noche sin descanso por calles umbrías.
Cada vez, son más los niños que son drogados, amedrentados y obligados a prostituirse, a robar e incluso a matar. Sí, a matar, puesto que les inculcan su religión, una religión que según sus llamados fieles, sus creencias, les obliga a acabar con los que no piensan o comulgan con sus ideas y estos, los adiestran para matar.
La verdad amigos, es que no tenemos motivos para quejarnos y que debemos dar gracias por ser como somos y cuanto tenemos, pero una cosa está clara, y es que no se puede permitir por mucho que estos personajes quieran insistir, este tipo de abusos o crímenes y que a sabiendas de lo que opinamos los que nos llamamos humanos, les da igual mientras no les falte con que llenarse su panza y otros… se diviertan con matanzas.
Y para finalizar, un consejo que les diría mí buen amigo Sancho…
Perdónenme vuestras mercedes,
por meterme do no debiere,
mas guarden su rebaño ustedes
pues las ovejas perderse pueden
y pasan de mano en mano
hasta que a su corral vuelven.
¡ Cosa rara sería, pues no suelen ¡
Luis
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27/01/2015