Roque Meryn
Poeta que considera el portal su segunda casa
El fin de la existencia se acorta lentamente
y sin previo aviso se lleva todo lo que se cruza en su andar,
la realidad es el hoy que pisamos sin fijarnos a donde
el mañana quizá lo respiremos con dificultad
porque así lo ha marcado el pasado desde su nacimiento.
y sin previo aviso se lleva todo lo que se cruza en su andar,
la realidad es el hoy que pisamos sin fijarnos a donde
el mañana quizá lo respiremos con dificultad
porque así lo ha marcado el pasado desde su nacimiento.
La humanidad se pierde minuto a minuto
la gente corre de un lado a otro sin saber a dónde llegar,
la lucha continúa por el poder absoluto
y el hambriento muere en su refugio en soledad,
mientras que la soberbia reposa en alfombra negra
ya que se acorta cada vez el pulmón de la vida.
la gente corre de un lado a otro sin saber a dónde llegar,
la lucha continúa por el poder absoluto
y el hambriento muere en su refugio en soledad,
mientras que la soberbia reposa en alfombra negra
ya que se acorta cada vez el pulmón de la vida.
Ahora la cristalina agua ya es turbia
y el humo gris cubre el majestuoso cielo azul
la tierra tiembla sin cronómetro alguno
la lluvia cae sin ritmo, sin cesar,
la hora de partir se aproxima.
y el humo gris cubre el majestuoso cielo azul
la tierra tiembla sin cronómetro alguno
la lluvia cae sin ritmo, sin cesar,
la hora de partir se aproxima.
¿A qué precio la naturaleza nos reclama?
Ni euros, ni dólares alcanzaran realmente
para sanar al mundo, ya que
Como única opción, es más costeable llenarlo de armamento
y destruirlo en segundos rasando con almas humildes,
que rescatarlo de donde está.
Ni euros, ni dólares alcanzaran realmente
para sanar al mundo, ya que
Como única opción, es más costeable llenarlo de armamento
y destruirlo en segundos rasando con almas humildes,
que rescatarlo de donde está.
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