Vienes a pedir permiso para poder expresarte correctamente, ante nosotros, quienes, en realidad, no tenemos voz ni voto, dado que ni siquiera somos personas. De ahí, surge el Amor impersonal. Ese Amor es puro sentimiento, y la emoción tiene que ver, pues, con el Amor personal, y también, con el Respeto. Entonces, si fuéramos personas, debatiríamos, dialogaríamos, conviviríamos, y seríamos vecinos, en una aldea. O en un pueblo. El Respeto y la formalidad, nos vendrían muy bien, para seguir juntos, sin muchos altercados. Pero el Amor impersonal ( somos personajes de una inmensa obra de teatro, que es la vida ) sugiere Servicio. O sea, el Amor, hecho Obra. Obra de teatro...
Película de cine...
Dibujos animados.
Partida de Ajedrez.
Balompié o fútbol.
Gimnasia rítmica.
Natación sincronizada.
Carreras de campo a través.
Concursos de dibujo.
Etc. Entonces, somos concursantes. Y nuestra Obra habla por nosotros. No hay tanto Respeto, sino más bien, creatividad. Podemos crear palabras, metáforas y terapias. Y la cuestión fundamental que se deduce, finalmente, es ¿ Hay una delgada línea, entre Servicio y Sacrificio ? O sea, si ya no soy persona, y no me respetan, quizá podrían pegarme un tiro, como le sucedió a John Fitzgerald Kennedy. Le volaron la tapa de los sesos.
Ejemplos de Sacrificio:
a ) Cordero asado.
b ) Pollo al ajillo.
c ) Arroz campero con conejo.
d ) Lubina a la sal.
e ) Jamón serrano.
f ) Perdices en escabeche.
Y muchas otras recetas de cocina, que implican la Muerte, de algunos seres vivos. Porque ellos no eran personas, y les faltamos el debido Respeto.