Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Tal vez tengan más
infierno para nosotros,
lo legal a mentiras reducido.
Los países al oír
nuestros nombres árabes,
al interior de sus conciencias,
cambian la opinión.
Marines nos reciben
en la puerta,
para que mentir,
ellos nos ayudaron:
Se acercaron
con la sopa fría y
una cobija en mal estado.
Soy un hombre de piel cetrina,
camino vendado y
veo la verdad entre
gritos y patadas ante
las cuales coloreo quien soy.
Crearon una cárcel,
infierno
pedregoso donde
el fuego perfora el alma.
Soñamos con
señales, augurios,
una voz de aprecio
o de aliento.
Vendas en los ojos reducen
a cero el horizonte,
fuimos a lo profundo del mar,
al mismo sol,
y encontramos
muertas las estrellas.
Alguien prometió cerrar
la puerta del infierno,
pero lanzaron arenas
a los ojos,
errabundos por el
sitio damos vueltas
encapuchados, atados,
agradecidos
de que estemos vivos...
!Aún!
infierno para nosotros,
lo legal a mentiras reducido.
Los países al oír
nuestros nombres árabes,
al interior de sus conciencias,
cambian la opinión.
Marines nos reciben
en la puerta,
para que mentir,
ellos nos ayudaron:
Se acercaron
con la sopa fría y
una cobija en mal estado.
Soy un hombre de piel cetrina,
camino vendado y
veo la verdad entre
gritos y patadas ante
las cuales coloreo quien soy.
Crearon una cárcel,
infierno
pedregoso donde
el fuego perfora el alma.
Soñamos con
señales, augurios,
una voz de aprecio
o de aliento.
Vendas en los ojos reducen
a cero el horizonte,
fuimos a lo profundo del mar,
al mismo sol,
y encontramos
muertas las estrellas.
Alguien prometió cerrar
la puerta del infierno,
pero lanzaron arenas
a los ojos,
errabundos por el
sitio damos vueltas
encapuchados, atados,
agradecidos
de que estemos vivos...
!Aún!
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