Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Tal vez tenían más sorpresas para nosotros,
lo legal a mentiras reducido,
al oír nuestros nombres árabes
dieron la espalda al interior de sus conciencias.
Buenos soldados nos recibieron en la malla,
se acercaron con su cara de piedra,
con la sopa fría y una cobija raída,
-reciban el sol y la brisa marina, de rodillas-.
Para ellos éramos hombres extraños,
de piel cetrina,
caminábamos arriados hacia la celda
en medio de gritos y patadas
ante las cuales balbuceábamos quienes éramos.
Crearon esa cárcel
como un infierno,
en ella el fuego extremo de la arena
perforaba el alma.
Todos soñábamos
buscando más allá de las mallas
señales, augurios,
alguna voz de aprecio, de aliento
o de esperanza.
El encierro desdibujaba la vida,
convirtiéndose en un favor de carcelero,
laberinto de formas difusas
que el curso del tiempo olvida.
Un hombre existe cuando es libre,
nosotros éramos un sello en el brazo
y capuchas asfixiantes en la cabeza que
reducían a cero el horizonte,
dábamos vueltas soliviados por marines,
muñecos con grilletes nada más.
Sueños Imperiales
se esgrimían para cuidar el mundo y
custodiar sus intereses:
Los combustibles
y el neón de los anuncios
que las nubes hacían brillar,
¡ los automóviles!,
alimento principal de este lugar gris.
Amnistía Internacional fue una de las organizaciones de derechos humanos que preparó pedidos escritos a la fiscalía suiza para abrir una investigación penal contra Bush por presunta tortura durante su gobierno.
También lo hicieron otros grupos como la Federación Internacional de Derechos Humanos y el Centro para los Derechos Constitucionales de Nueva York, que dijeron tener una denuncia de más de 2.500 páginas.
Las peticiones de arresto de estos dos grupos se basa en los casos de dos detenidos en la prisión de Guantánamo, Majad Khan y Sami al-Hajj, un excamarógrafo de la cadena al-Jazeera liberado en 2008.
En su reciente autobiografía, Bush, que gobernó Estados Unidos entre 2001 y 2009, admitió que autorizó prácticas de submarino (simulación de ahogamiento) para detenidos en Guantánamo sospechosos de terrorismo.
Según el expresidente, esa decisión fue adoptada para evitar que ocurrieran nuevos ataques de grupos fundamentalistas como los que ocurrieron en Washington y Nueva York en septiembre de 2001.
Sin embargo, diversos expertos consideran esa práctica de interrogatorio como una forma de abuso de prisioneros contraria a la Convención contra la Tortura que han ratificado 147 países desde 1987.
lo legal a mentiras reducido,
al oír nuestros nombres árabes
dieron la espalda al interior de sus conciencias.
Buenos soldados nos recibieron en la malla,
se acercaron con su cara de piedra,
con la sopa fría y una cobija raída,
-reciban el sol y la brisa marina, de rodillas-.
Para ellos éramos hombres extraños,
de piel cetrina,
caminábamos arriados hacia la celda
en medio de gritos y patadas
ante las cuales balbuceábamos quienes éramos.
Crearon esa cárcel
como un infierno,
en ella el fuego extremo de la arena
perforaba el alma.
Todos soñábamos
buscando más allá de las mallas
señales, augurios,
alguna voz de aprecio, de aliento
o de esperanza.
El encierro desdibujaba la vida,
convirtiéndose en un favor de carcelero,
laberinto de formas difusas
que el curso del tiempo olvida.
Un hombre existe cuando es libre,
nosotros éramos un sello en el brazo
y capuchas asfixiantes en la cabeza que
reducían a cero el horizonte,
dábamos vueltas soliviados por marines,
muñecos con grilletes nada más.
Sueños Imperiales
se esgrimían para cuidar el mundo y
custodiar sus intereses:
Los combustibles
y el neón de los anuncios
que las nubes hacían brillar,
¡ los automóviles!,
alimento principal de este lugar gris.
Amnistía Internacional fue una de las organizaciones de derechos humanos que preparó pedidos escritos a la fiscalía suiza para abrir una investigación penal contra Bush por presunta tortura durante su gobierno.
También lo hicieron otros grupos como la Federación Internacional de Derechos Humanos y el Centro para los Derechos Constitucionales de Nueva York, que dijeron tener una denuncia de más de 2.500 páginas.
Las peticiones de arresto de estos dos grupos se basa en los casos de dos detenidos en la prisión de Guantánamo, Majad Khan y Sami al-Hajj, un excamarógrafo de la cadena al-Jazeera liberado en 2008.
En su reciente autobiografía, Bush, que gobernó Estados Unidos entre 2001 y 2009, admitió que autorizó prácticas de submarino (simulación de ahogamiento) para detenidos en Guantánamo sospechosos de terrorismo.
Según el expresidente, esa decisión fue adoptada para evitar que ocurrieran nuevos ataques de grupos fundamentalistas como los que ocurrieron en Washington y Nueva York en septiembre de 2001.
Sin embargo, diversos expertos consideran esa práctica de interrogatorio como una forma de abuso de prisioneros contraria a la Convención contra la Tortura que han ratificado 147 países desde 1987.
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