jorge bonanno
Poeta fiel al portal
GUARDAME ESTE PASADO
Un café de Buenos Aires,
uno más, como cualquiera
de esos que cuidan esquinas
cual celoso centinela
y dentro un aire especial
que me lleva con el humo
a transcurrir otro tiempo
mientras mi tiempo consumo
y allá veo mi niñez
de pobre barrio olvidado,
de interminables veredas
y calles con empedrado
que marcaron mi vivir
en cada juego jugado
y vieron los barriletes
que el viento me ha capturado.
Veo un Domingo de fútbol
y ese estadio gastado
que registró algarabías
de aquél niño emocionado,
un potrero y un baldío
y unas vías al costado
para llevar viejos trenes
a viajar por algún lado.
Veo el tango, la vitrola
la escalera de madera
y mi casa que no está
aunque su espíritu queda,
Ay! café de Buenos Aires
uno más, como cualquiera
guardame este pasado
y por favor, no lo pierdas.
Un café de Buenos Aires,
uno más, como cualquiera
de esos que cuidan esquinas
cual celoso centinela
y dentro un aire especial
que me lleva con el humo
a transcurrir otro tiempo
mientras mi tiempo consumo
y allá veo mi niñez
de pobre barrio olvidado,
de interminables veredas
y calles con empedrado
que marcaron mi vivir
en cada juego jugado
y vieron los barriletes
que el viento me ha capturado.
Veo un Domingo de fútbol
y ese estadio gastado
que registró algarabías
de aquél niño emocionado,
un potrero y un baldío
y unas vías al costado
para llevar viejos trenes
a viajar por algún lado.
Veo el tango, la vitrola
la escalera de madera
y mi casa que no está
aunque su espíritu queda,
Ay! café de Buenos Aires
uno más, como cualquiera
guardame este pasado
y por favor, no lo pierdas.