¡Ay de aquel que no atesore lo precioso!
Que la vida le regala, y se lo queda
y despilfarre mucho mas de lo que pueda,
tan solo el amor es quien se torna generoso.
El víl metal no es néctar nunca ¡Tan sabroso!
un beso bien guardado te renueva;
desata una pasión, que en fresas prueba,
ansiado en la bonanza del reposo.
¡Venturoso aquel que el amor cuide,
y nunca se esclavize en el dinero
fúgaz huye cobarde por la senda!
Quien no lo adore pués, y se descuide,
será indigente en ambos, pordiosero,
no existe a herida honda...¡Tanta venda!
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