Hace algún tiempo
cerré mi puerta,
atranqué mi alma;
tú te sentaste
en el poyete, esperando.
Regaste el arriate,
recogiste las hojas secas
y guardaste mi puerta
tarde tras tarde.
Cuando el sol se iba
tú venías
y cuando él salía por la colina
te resguardabas en tu casa
pensando qué podías hacer
con mi carácter terco
para que me asomara,
aunque fuera a la ventana
y habláramos.
Debajo del alféizar
sentía tu retahíla
de cuentos nocturnos
y el amanecer me cogía dormida
escuchando tu voz.
Una noche no oí tu perorata
e intranquila salí a la ventana.
Estabas dormido bajo el alféizar
y tu libro se abría con la brisa,
me senté a tu vera
esperando la mañana.
cerré mi puerta,
atranqué mi alma;
tú te sentaste
en el poyete, esperando.
Regaste el arriate,
recogiste las hojas secas
y guardaste mi puerta
tarde tras tarde.
Cuando el sol se iba
tú venías
y cuando él salía por la colina
te resguardabas en tu casa
pensando qué podías hacer
con mi carácter terco
para que me asomara,
aunque fuera a la ventana
y habláramos.
Debajo del alféizar
sentía tu retahíla
de cuentos nocturnos
y el amanecer me cogía dormida
escuchando tu voz.
Una noche no oí tu perorata
e intranquila salí a la ventana.
Estabas dormido bajo el alféizar
y tu libro se abría con la brisa,
me senté a tu vera
esperando la mañana.