Mike M.Ch.
Poeta fiel al portal
Ven y juega,
está permitido,
como única regla,
no hacerse ofendido.
Es una guerra de egos,
muestra tu real cara,
quien habla primero,
y dirá última palabra.
Luego te contradices,
juras estamos a mano,
pero tenemos cicatrices,
que nos duelen ambos.
Y después te me acercas,
como sin temer al peligro,
dices verdades a medias,
que no eres el enemigo.
Una guerra de sexos,
muy mal escenificada,
por tantos milenios,
hombre y luego dama.
Después confiesas,
es natural el diferir,
si embonan las piezas,
porque huir o mentir.
Es una guerra emocional,
quien eres y que sientes,
tan fuerte querer escapar,
igual al deseo por verte.
Siempre tú la más fuerte,
yo el honesto e ingenuo,
nadie gana siempre pierdes,
en otra Guerra de Sexos.
está permitido,
como única regla,
no hacerse ofendido.
Es una guerra de egos,
muestra tu real cara,
quien habla primero,
y dirá última palabra.
Luego te contradices,
juras estamos a mano,
pero tenemos cicatrices,
que nos duelen ambos.
Y después te me acercas,
como sin temer al peligro,
dices verdades a medias,
que no eres el enemigo.
Una guerra de sexos,
muy mal escenificada,
por tantos milenios,
hombre y luego dama.
Después confiesas,
es natural el diferir,
si embonan las piezas,
porque huir o mentir.
Es una guerra emocional,
quien eres y que sientes,
tan fuerte querer escapar,
igual al deseo por verte.
Siempre tú la más fuerte,
yo el honesto e ingenuo,
nadie gana siempre pierdes,
en otra Guerra de Sexos.