Albertocastañomontoya
Poeta recién llegado
Mataron otra vez a gurrupin
¡alevemente!
ya lo habían matado
la otra noche
cuando una torpe cigüeña
perdió el rumbo
y lo dejo caer en tierra ajena
sin atisbo de amor
ni paz, ni trigo.
Indefenso,humillado
ya lo habían inmolado
cuando lo echaron a patadas
de la escuela
y le cerraron las puertas del hospicio
porque además del tiempo a la maestra
le robo la sonrisa a otro niño.
Atado,humillado,envilecido
ya lo habían cristificado
cuando le robaron todos los talentos
Y le cerraron todos los caminos
para juzgarlo por pobre,
irredimible,insurrecto.
y el,tratando de huir,
como mítico genio se escondía
en la turbulenta fascinación
de su sagrado cáliz
y le crecían alas invisibles
que desplegaba rumbo al infinito,
abordando el viento sin retorno,
bajo el amparo de un cielo
temerariamente gris.
¡alevemente!
ya lo habían matado
la otra noche
cuando una torpe cigüeña
perdió el rumbo
y lo dejo caer en tierra ajena
sin atisbo de amor
ni paz, ni trigo.
Indefenso,humillado
ya lo habían inmolado
cuando lo echaron a patadas
de la escuela
y le cerraron las puertas del hospicio
porque además del tiempo a la maestra
le robo la sonrisa a otro niño.
Atado,humillado,envilecido
ya lo habían cristificado
cuando le robaron todos los talentos
Y le cerraron todos los caminos
para juzgarlo por pobre,
irredimible,insurrecto.
y el,tratando de huir,
como mítico genio se escondía
en la turbulenta fascinación
de su sagrado cáliz
y le crecían alas invisibles
que desplegaba rumbo al infinito,
abordando el viento sin retorno,
bajo el amparo de un cielo
temerariamente gris.