Évano
Libre, sin dioses.
Hay un ángel
susurraron tus labios moribundos
a mi oído tumbado.
Entonces hay dos, te dije.
Y te convertiste en lágrima
un poco más tarde.
La yema de mi dedo corazón
la recogió de tu mirada
y pintó con ella
una cruz en tu frente.
Te dimos el adiós
un te quiero
y unas gracias
surgidas desde el mismo centro
de nuestras almas de niño.
Descansa en paz, Madre.
Necesitaba compartir esta triste noticia con vosotros.
Muchas gracias.
Un fuerte abrazo.
susurraron tus labios moribundos
a mi oído tumbado.
Entonces hay dos, te dije.
Y te convertiste en lágrima
un poco más tarde.
La yema de mi dedo corazón
la recogió de tu mirada
y pintó con ella
una cruz en tu frente.
Te dimos el adiós
un te quiero
y unas gracias
surgidas desde el mismo centro
de nuestras almas de niño.
Descansa en paz, Madre.
Necesitaba compartir esta triste noticia con vosotros.
Muchas gracias.
Un fuerte abrazo.
Última edición: