Ania Kupuri
Poeta recién llegado
Escribo afanosa y a traspié quizá
cautelosa, pero con la mirada en la mano
y el corazón fugitivo de razones vanas
en murmullo indefenso de alegorías y cantos.
-Me ha de perdonar la primavera-
Callar no puedo aunque quisiera
negarme a mí misma: ¡Jamás!
No he nacido para ser sombra constante;
Ha de perdonarme el sol y las quimeras
las lunas febriles y retozonas.
Abro el alma en forma de versos
intento ser algo más que camino incierto y oscuro
solo diente de león, frágil en sus haberes.
Me ha de perdonar el Universo
pero difícil es no llamar al todo por su nombre.
Me han de perdonar los ojos que me miran
así, con la desnudez de mi alma
en las letras que reúno sin pena, sin sosiego
cuando hablo con razones más que justas
y amargo los tiempos de algunos.
¿Mi verdad será la verdad del mundo?
No lo sé, pero es una sola y palpable.
!Me han de perdonar si hiero a las huestes¡
Nada puedo hacer indefensa
ante la terquedad de los “muchosotros”.
Me han de perdonar la llana franqueza
del tacto mismo al volar la pluma
pero escribo a la sazón de mi existencia
sin miedo exhorto mis letras a ser libres
como mi ser, mi futuro incierto y mi mortalidad
¡Ustedes han de perdonar!
©
cautelosa, pero con la mirada en la mano
y el corazón fugitivo de razones vanas
en murmullo indefenso de alegorías y cantos.
-Me ha de perdonar la primavera-
Callar no puedo aunque quisiera
negarme a mí misma: ¡Jamás!
No he nacido para ser sombra constante;
Ha de perdonarme el sol y las quimeras
las lunas febriles y retozonas.
Abro el alma en forma de versos
intento ser algo más que camino incierto y oscuro
solo diente de león, frágil en sus haberes.
Me ha de perdonar el Universo
pero difícil es no llamar al todo por su nombre.
Me han de perdonar los ojos que me miran
así, con la desnudez de mi alma
en las letras que reúno sin pena, sin sosiego
cuando hablo con razones más que justas
y amargo los tiempos de algunos.
¿Mi verdad será la verdad del mundo?
No lo sé, pero es una sola y palpable.
!Me han de perdonar si hiero a las huestes¡
Nada puedo hacer indefensa
ante la terquedad de los “muchosotros”.
Me han de perdonar la llana franqueza
del tacto mismo al volar la pluma
pero escribo a la sazón de mi existencia
sin miedo exhorto mis letras a ser libres
como mi ser, mi futuro incierto y mi mortalidad
¡Ustedes han de perdonar!
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