El Principe Feliz
Poeta recién llegado
Había una vez
un añil extraviado en un sueño
por el amor de su amor
un encarnado rojo opulento
Ansiaba encontrar
un tono semejante al incendio
para deslumbrar
a la escarlata sangre de su amor eterno
Escudriñaba en sus gamas
en el lápiz azul del cielo
en la esmeralda de las aguas
en la turquesa de mis ojos bellos
Cató los rubíes
Las rosas en celo
Incluso ensayó con el fuego
Expuso al océano sus bermellones deseos
Y en la carrera
por el colorado intenso
se trepó al índigo de los versos
Comenzó el festín
aplicándoles ósculos carmín
le brotaron aguas marinas del pecho
Una tarde ceniza de invierno
la mar le reveló el misterio
La puesta del sol es un mito indiscreto
Y así
colorín azulado el pobre añil
permaneció en celeste infantil
por los siglos de los cielos
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