Andres Maizel
Poeta fiel al portal
Relucientes y mujercitas
como brillantes mariposas,
conocedoras de las virtudes,
sus palabras igualitas.
Divina apariencia al verlas volando,
se pasean muy hermosas,
sus órdenes sin paciencia van asustando
sin cumplirse espantosas.
Son habitantes del ultramundo,
Doncellas convertidas en princesas humanas,
de diversas maneras desencantadas,
una infracción a la naturaleza las hizo hadas,
por las aguas cristalinas congeladas.
Pidiendo a gritos ser amadas,
temporadas que el espacio va cambiando,
ya en un día o un mes no se sabe cuando
cumpliendo los deseos a carcajadas.
Como seres férricos los transforman
a niños raptados intentando obtener
poderes psíquicos del saber,
dede árboles del Tilo se conforman.
como brillantes mariposas,
conocedoras de las virtudes,
sus palabras igualitas.
Divina apariencia al verlas volando,
se pasean muy hermosas,
sus órdenes sin paciencia van asustando
sin cumplirse espantosas.
Son habitantes del ultramundo,
Doncellas convertidas en princesas humanas,
de diversas maneras desencantadas,
una infracción a la naturaleza las hizo hadas,
por las aguas cristalinas congeladas.
Pidiendo a gritos ser amadas,
temporadas que el espacio va cambiando,
ya en un día o un mes no se sabe cuando
cumpliendo los deseos a carcajadas.
Como seres férricos los transforman
a niños raptados intentando obtener
poderes psíquicos del saber,
dede árboles del Tilo se conforman.
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