Évano
Libre, sin dioses.
De la vida se cuenta que es camino
donde se sale mudo, sordo y ciego;
que aprendes, o se acaba medio loco;
que somos y volvemos como polvo;
que viajamos de estrellas a la tierra
para que luego el cosmos nos reclame.
Después no hay elemento que reclame
polvo ninguno. El oro del camino
será lo que te pidan de la tierra,
y aunque te hagas el sordo y seas ciego,
o pagas el peaje, o te hacen polvo
mientras el universo se hace el loco.
Y mejor que nos tomen por un loco
capaz de asesinar porque reclame
hasta la última mota de su polvo.
Nunca es malo fingir en el camino
para andar por el mundo como un ciego
que pasa inadvertido por la tierra.
Tanto anclamos las piernas a la tierra
que olvidamos que el mundo está muy loco,
que es planeta que vaga sordo y ciego,
y que al morir no hay nadie quién reclame
nada de lo ganado en el camino.
Con suerte, nos verán un poco el polvo.
Esa habrá sido nuestra vida: polvo
del pisar que dejamos en la tierra,
eso, si de arte hicimos buen camino,
o si al mundo volvimos medio loco.
Quizás alguno habrá que le reclame
hasta la luz que dio al que no era ciego
Al fallecer se acaba igual de ciego,
seas del universo o seas polvo,
dando lo mismo que alguien te reclame
hasta las buenas huellas de tu tierra.
Mejor que seas visto como un loco
que recorre tranquilo su camino.
Más nos valdría ser camino ciego
y loco, al que no hay quién le reclame
que de la tierra no quiera ni el polvo.
donde se sale mudo, sordo y ciego;
que aprendes, o se acaba medio loco;
que somos y volvemos como polvo;
que viajamos de estrellas a la tierra
para que luego el cosmos nos reclame.
Después no hay elemento que reclame
polvo ninguno. El oro del camino
será lo que te pidan de la tierra,
y aunque te hagas el sordo y seas ciego,
o pagas el peaje, o te hacen polvo
mientras el universo se hace el loco.
Y mejor que nos tomen por un loco
capaz de asesinar porque reclame
hasta la última mota de su polvo.
Nunca es malo fingir en el camino
para andar por el mundo como un ciego
que pasa inadvertido por la tierra.
Tanto anclamos las piernas a la tierra
que olvidamos que el mundo está muy loco,
que es planeta que vaga sordo y ciego,
y que al morir no hay nadie quién reclame
nada de lo ganado en el camino.
Con suerte, nos verán un poco el polvo.
Esa habrá sido nuestra vida: polvo
del pisar que dejamos en la tierra,
eso, si de arte hicimos buen camino,
o si al mundo volvimos medio loco.
Quizás alguno habrá que le reclame
hasta la luz que dio al que no era ciego
Al fallecer se acaba igual de ciego,
seas del universo o seas polvo,
dando lo mismo que alguien te reclame
hasta las buenas huellas de tu tierra.
Mejor que seas visto como un loco
que recorre tranquilo su camino.
Más nos valdría ser camino ciego
y loco, al que no hay quién le reclame
que de la tierra no quiera ni el polvo.
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