En tierras de Galicia, del Sil en la ribera,
un tinto con aguja se cría en la ladera
de montes que presumen de cepas con solera.
¡Un vino fresco y joven: un caldo de primera!
La historia que relato se basa en el Mencía,
cultivo de los Celtas que sigue todavía.
Es uva que resiste gallarda la sequía
y cepa que soporta la climatología.
Es vino muy ligero de poca graduación
que casa bien con carnes con quesos y jamón.
Sabor algo afrutado de fácil digestión.
Si pueden con un chato no pierdan la ocasión.
Recuerdo mil veladas allá por los Ancares,
entonces yo pescaba con mañas regulares
y al fin de la jornada la lumbre de los llares
juntaba pescadores mencías y cantares.
En tiempos de estudiante la noche más oscura
con luces de mencía brillaba a gran altura,
dotada de sapiencia, radiante de cultura,
a veces suponía suspensa asignatura.
Partidas a las cartas, tertulias de interés,
con vino de mencía se acaban a las tres.
Y en otras ocasiones terminas que no ves:
confundes los sentidos, las manos y los pies.
Mas nunca quise prosa ni nada paladino,
tampoco quise nunca timar a mi vecino.
Jamás fui buen letrado de escritos en latino,
pero una cosa digo: Mencía es un buen vino.
un tinto con aguja se cría en la ladera
de montes que presumen de cepas con solera.
¡Un vino fresco y joven: un caldo de primera!
La historia que relato se basa en el Mencía,
cultivo de los Celtas que sigue todavía.
Es uva que resiste gallarda la sequía
y cepa que soporta la climatología.
Es vino muy ligero de poca graduación
que casa bien con carnes con quesos y jamón.
Sabor algo afrutado de fácil digestión.
Si pueden con un chato no pierdan la ocasión.
Recuerdo mil veladas allá por los Ancares,
entonces yo pescaba con mañas regulares
y al fin de la jornada la lumbre de los llares
juntaba pescadores mencías y cantares.
En tiempos de estudiante la noche más oscura
con luces de mencía brillaba a gran altura,
dotada de sapiencia, radiante de cultura,
a veces suponía suspensa asignatura.
Partidas a las cartas, tertulias de interés,
con vino de mencía se acaban a las tres.
Y en otras ocasiones terminas que no ves:
confundes los sentidos, las manos y los pies.
Mas nunca quise prosa ni nada paladino,
tampoco quise nunca timar a mi vecino.
Jamás fui buen letrado de escritos en latino,
pero una cosa digo: Mencía es un buen vino.
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