BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Y de qué quieren que hable?
¿De praderas y rocinantes, de cánticos
aletargados en las ruedas de las bicicletas,
o de hambrunas y sequías que ya no se dan
o que no proceden? Bastante me he engañado
ya al respecto de mi poética:
ahora, trataré de hablar de mí, y de lo que secunda
al hálito del espliego. De aquel que destruyó
las viñas para sacarse un espléndido emolumento,
o de aquel otro, que insistió en prenderle fuego
a todo el bosque, sólo porque pretendía cambiar de vida.
De pirotécnicos forestales, de cuatro dientes por mandíbula,
y de contenedores de forraje, sé un rato; así que,
no me insistían, leñe, ¡con que el mundo es sólo de los amantes!
©
¿De praderas y rocinantes, de cánticos
aletargados en las ruedas de las bicicletas,
o de hambrunas y sequías que ya no se dan
o que no proceden? Bastante me he engañado
ya al respecto de mi poética:
ahora, trataré de hablar de mí, y de lo que secunda
al hálito del espliego. De aquel que destruyó
las viñas para sacarse un espléndido emolumento,
o de aquel otro, que insistió en prenderle fuego
a todo el bosque, sólo porque pretendía cambiar de vida.
De pirotécnicos forestales, de cuatro dientes por mandíbula,
y de contenedores de forraje, sé un rato; así que,
no me insistían, leñe, ¡con que el mundo es sólo de los amantes!
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