lluviadeabril
lluvia & rain
Hablemos Corazón
que yo ya me desconozco en el intento
de reinventarme entera de una astilla
color hielo plateado que me hierve
y reniego de todas las palabras
intranquilas que tocan fuerte
queriendo derrumbar el pecho abierto
desde adentro, quemando poco a poco
el sentimiento.
Golpean llamas embravecidas
y en cada eco y mecha se desangran
tratando de salir sin derivarte
deseando constar sin un tropiezo
pero en mi mente sólo encuentran una y otra
de ésas calles sin salida de regreso
y entonces vuelven a golpear con huracanes y granizos
para tirar paredes que antes desvestidas desde el alma
lucían desde el color de tu calor y tu ternura.
Ahí perdida me desgarro del pulmón
a la garganta, luego muero un poco
más que ayer y menos que mañana
pretendiendo entender cada momento
sin tus ojos y desde el izquierdo mío también
perezco en los absurdos de mis días
pues no lo son si no te escucho
si no te veo, si no te alcanzan
los ruidos desquiciados de mi pecho.
Y dicen sin temor desde mi siempre
que te siente cada vena renegona
y te inventa mío de nuevo el pensamiento.
Mas sin embargo entumecida la razón
confiesa quejumbrosa que no hay pieza de hierro blanco
y grita, grita contra el sentimiento y las astillas
que corren por las venas como el agua
y al grito no contesta si no el eco del papel
escarapelado sobre mi pecho.
Cada tarde llega ciega
y cansada hasta los huesos de vagar sin encontrarme
mas que en reproches de mi mente
y en el ojo de mi frente más incrédulo.
Hablemos Corazón que hoy me muero
por verme ya en la fuerza sin igual de tu mirada
de esos ojos sin reproche, sin defecto
y en los verbos que me hicieron
hielo y fuego y a ti de
carne, la más viva
y huesos divinamente tiernos
de calcio que recoge
los pedazos de los míos que
en el antier quedaron huérfanos
de refuerzo.
que yo ya me desconozco en el intento
de reinventarme entera de una astilla
color hielo plateado que me hierve
y reniego de todas las palabras
intranquilas que tocan fuerte
queriendo derrumbar el pecho abierto
desde adentro, quemando poco a poco
el sentimiento.
Golpean llamas embravecidas
y en cada eco y mecha se desangran
tratando de salir sin derivarte
deseando constar sin un tropiezo
pero en mi mente sólo encuentran una y otra
de ésas calles sin salida de regreso
y entonces vuelven a golpear con huracanes y granizos
para tirar paredes que antes desvestidas desde el alma
lucían desde el color de tu calor y tu ternura.
Ahí perdida me desgarro del pulmón
a la garganta, luego muero un poco
más que ayer y menos que mañana
pretendiendo entender cada momento
sin tus ojos y desde el izquierdo mío también
perezco en los absurdos de mis días
pues no lo son si no te escucho
si no te veo, si no te alcanzan
los ruidos desquiciados de mi pecho.
Y dicen sin temor desde mi siempre
que te siente cada vena renegona
y te inventa mío de nuevo el pensamiento.
Mas sin embargo entumecida la razón
confiesa quejumbrosa que no hay pieza de hierro blanco
y grita, grita contra el sentimiento y las astillas
que corren por las venas como el agua
y al grito no contesta si no el eco del papel
escarapelado sobre mi pecho.
Cada tarde llega ciega
y cansada hasta los huesos de vagar sin encontrarme
mas que en reproches de mi mente
y en el ojo de mi frente más incrédulo.
Hablemos Corazón que hoy me muero
por verme ya en la fuerza sin igual de tu mirada
de esos ojos sin reproche, sin defecto
y en los verbos que me hicieron
hielo y fuego y a ti de
carne, la más viva
y huesos divinamente tiernos
de calcio que recoge
los pedazos de los míos que
en el antier quedaron huérfanos
de refuerzo.
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