prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hace poco amaba,
hace mucho que no.
Me ridiculiza el tiempo, es su ventaja
por haberme cogido desnudo,
estaba como una gota desvestida de agua
cuando sus rayos
excitados como pezones entre mis dientes
dejaban la luz caer.
La luna quedó herida
ante su último orgasmo en mis brazos,
sangraban murciélagos en el aire
y del fondo del mar
saltó una especie de vida
transparente y salada
que desde entonces me persigue y se alimenta con mis recuerdos.
Si los barcos abandonados
hacen el amor en el puerto a media noche
no es justo
que dos cuerpos sin alma
se queden sin esa ola
que los haga estallar uno del otro
mientras permanecen estancados por la eternidad
a la orilla de la vida.
hace mucho que no.
Me ridiculiza el tiempo, es su ventaja
por haberme cogido desnudo,
estaba como una gota desvestida de agua
cuando sus rayos
excitados como pezones entre mis dientes
dejaban la luz caer.
La luna quedó herida
ante su último orgasmo en mis brazos,
sangraban murciélagos en el aire
y del fondo del mar
saltó una especie de vida
transparente y salada
que desde entonces me persigue y se alimenta con mis recuerdos.
Si los barcos abandonados
hacen el amor en el puerto a media noche
no es justo
que dos cuerpos sin alma
se queden sin esa ola
que los haga estallar uno del otro
mientras permanecen estancados por la eternidad
a la orilla de la vida.
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