HACIA GRANADA
Esculpe la seda el viento
en el chal de luna y plata
que protege de la noche
su camino hacia Granada.
En su caballo alazán
remonta las Alpujarras
adivinando la senda
hasta que lleguen los malvas.
Herida por el dolor
busca a La Monja Gitana*,
porque su niño se muere:
¡Su gitanillo del alma!
El aire, como un cuchillo,
sobre su rostro se clava
pintando sobre su tez
colores de perlas blancas.
En el agua de un torrente
deja caer una lágrima
que se funde en el arroyo
como el hierro en una fragua.
Y la noche se despide
dejando que llegue el alba,
un alba radiante y limpia
que alimenta su esperanza.
Enjuga su rostro tenso
cuando vislumbra La Alhambra
y espolea a su montura
por el sendero de grava.
Ha llegado a su destino
implorando a la Gitana
que le salve a su pequeño,
pero La Monja se calla.
--..--
Chu
Esculpe la seda el viento
en el chal de luna y plata
que protege de la noche
su camino hacia Granada.
En su caballo alazán
remonta las Alpujarras
adivinando la senda
hasta que lleguen los malvas.
Herida por el dolor
busca a La Monja Gitana*,
porque su niño se muere:
¡Su gitanillo del alma!
El aire, como un cuchillo,
sobre su rostro se clava
pintando sobre su tez
colores de perlas blancas.
En el agua de un torrente
deja caer una lágrima
que se funde en el arroyo
como el hierro en una fragua.
Y la noche se despide
dejando que llegue el alba,
un alba radiante y limpia
que alimenta su esperanza.
Enjuga su rostro tenso
cuando vislumbra La Alhambra
y espolea a su montura
por el sendero de grava.
Ha llegado a su destino
implorando a la Gitana
que le salve a su pequeño,
pero La Monja se calla.
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Chu