Hacia ti

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HACIA TI


Cuando los ciegos caminos de la noche

se encienden bruscamente, como ojos o libélulas,

conozco entonces, de repente,

la heladas dimensiones de tu ausencia.



Marcados en el polvo de otras huellas,

firmes como rocas nacidas de las hojas vespertinas,

son mis pasos como llagas de alguien que nos separa.



Antes tú; ahora el vacío.

Y entre ambos un camino pavoroso

con dos márgenes como en llamas.



De mi noche a la vida fuiste víacrucis,

como ahora lo sería tu voz truncada.

Te recorrí y morí mis tres caídas

tras la sonoridad candorosa de tus pasos.



Al final de este camino, nocturno, deshabitado,

tú, pequeño Gólgota, me esperas,

como cuchilla o luna deshojada.

Tú y tu cruz no mancillada.


 
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HACIA TI


Cuando los ciegos caminos de la noche

se encienden bruscamente, como ojos o libélulas,

conozco entonces, de repente,

la heladas dimensiones de tu ausencia.



Marcados en el polvo de otras huellas,

firmes como rocas nacidas de las hojas vespertinas,

son mis pasos como llagas de alguien que nos separa.



Antes tú; ahora el vacío.

Y entre ambos un camino pavoroso

con dos márgenes como en llamas.



De mi noche a la vida fuiste víacrucis,

como ahora lo sería tu voz truncada.

Te recorrí y morí mis tres caídas

tras la sonoridad candorosa de tus pasos.



Al final de este camino, nocturno, deshabitado,

tú, pequeño Gólgota, me esperas,

como cuchilla o luna deshojada.

Tú y tu cruz no mancillada.

Exceelente poema. Saludos.
 
HACIA TI


Cuando los ciegos caminos de la noche

se encienden bruscamente, como ojos o libélulas,

conozco entonces, de repente,

la heladas dimensiones de tu ausencia.



Marcados en el polvo de otras huellas,

firmes como rocas nacidas de las hojas vespertinas,

son mis pasos como llagas de alguien que nos separa.



Antes tú; ahora el vacío.

Y entre ambos un camino pavoroso

con dos márgenes como en llamas.



De mi noche a la vida fuiste víacrucis,

como ahora lo sería tu voz truncada.

Te recorrí y morí mis tres caídas

tras la sonoridad candorosa de tus pasos.



Al final de este camino, nocturno, deshabitado,

tú, pequeño Gólgota, me esperas,

como cuchilla o luna deshojada.

Tú y tu cruz no mancillada.

Melancolia que se riega en esa espera donde los recorridos huyen pues
los sentimientos intensos se desgranan en un espejismo de palpitaciones.
triste. intensas cadencias que ofrcen una amalgama plena de poesia
sensorial.bellissimo. saludos con afecto de luzyabsenta
 

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