darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Luciérnagas antropomorfas,
cuerpecillos deambulan en el espacio,
se divierten con libertad;
se abrazan ingenuamente,
no conocen de altivez,
mantienen erguido su corazón
en las límpidas sonrisas siderales.
Flotan luciérnagas en el Leteo,
beben y se embriagan,
se lanzan al deseo inconsciente;
se despojan materialmente de los vestidos del pudor.
Siempre fueron infantes,
siempre fueron límpidas de alma;
tenían la fuerza de los dioses,
pero no sus defectos.
Ellas soñaban ser felices,
se sentían contentas con un etcétera que no tenía fin
Sus voces te transportaban a su juego,
te divertías, eras pequeñito como ellas,
eran sencillas;
no daban ninguna oportunidad
a rechazar la invitación animada
de ir al mundo fantástico de las hadas.