Zulma Martínez
Mar azul...
Globos en el aire
Rondas y canciones de las niñas junto a la estridencia de las cigarras. Luce, el parque, perfumadas constelaciones de flores. Las campanas de una iglesia llaman a misa vespertina. Y pareciera que ésa es la señal para que las muñecas, con sus grandes ojos fijos, se dispongan a disfrutar de extrañas ensaladas de pasto tierno, con sus brazos rollizos elevados al cielo como pidiendo clemencia.
Luego, cuando las madres reclaman a voces la presencia de sus hijas, éstas parten presurosas al reencuentro. Llevan muy abiertos los ojos del alma, como sus muñecas, y fijos en quién sabe qué utópico sueño. Corren, se detienen, ríen... y siguen corriendo.
Parecen globos en el aire pletóricos de libertad.
Tarde y calor;
las flores perfumadas
unas cigarras
Rondas y canciones de las niñas junto a la estridencia de las cigarras. Luce, el parque, perfumadas constelaciones de flores. Las campanas de una iglesia llaman a misa vespertina. Y pareciera que ésa es la señal para que las muñecas, con sus grandes ojos fijos, se dispongan a disfrutar de extrañas ensaladas de pasto tierno, con sus brazos rollizos elevados al cielo como pidiendo clemencia.
Luego, cuando las madres reclaman a voces la presencia de sus hijas, éstas parten presurosas al reencuentro. Llevan muy abiertos los ojos del alma, como sus muñecas, y fijos en quién sabe qué utópico sueño. Corren, se detienen, ríen... y siguen corriendo.
Parecen globos en el aire pletóricos de libertad.
Tarde y calor;
las flores perfumadas
unas cigarras
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