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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Haibun

Cesó de llover, pero las gotas aún se deslizan de los aleros y de las ramas desnudas de los arces.
La calle de adoquines tiene pequeños charcos donde se refleja la luz de los faroles.
El camina a paso lento, solo lo sigue el silencio y su sombra.
LLega a una vieja cafetería y pide lo de costumbre. Saca su maltrecho cuaderno de notas y un lápiz .
Se queda mirando la ventana mientras la taza humea. Sus ojos húmedos buscan anhelantes la palabra que lo redima.

Tras la taza
un corazón herido.
La noche llora.
 
El lápiz está tan corto, que sus dedos apenas pueden sostenerlo. Y su punta tan gastada que más asoma madera que carboncillo.
Con su mano libre acerca el borde de la taza a sus labios para humedecerlo con el amargo, cuando su lengua ahueca su punta para guardar una gota de oscuro pensamiento.
La taza regresa al platillo junto al delgado revolvedor plástico mojando de azabache su periferia.
Las palabras buscan su camino y la pequeña mina de carbón recarga las ideas húmedas para poder tiznar la hoja blanca...
Así humedece la punta en su lengua
¿Qué irá a escribir?
¡Quién sabe!
De seguro será algo diferente a lo que se lea, y muy distante de lo que se entienda.

Carbón reseco...
soltará sus palabras
tras varias lágrimas.

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Es un haibun hermoso.
Transmite tal intensidad que despierta tantos recuerdos y sueños.

Gracias por tan bello momento.
 
Última edición:
Cesó de llover, pero las gotas aún se deslizan de los aleros y de las ramas desnudas de los arces.
La calle de adoquines tiene pequeños charcos donde se refleja la luz de los faroles.
El camina a paso lento, solo lo sigue el silencio y su sombra.
LLega a una vieja cafetería y pide lo de costumbre. Saca su maltrecho cuaderno de notas y un lápiz .
Se queda mirando la ventana mientras la taza humea. Sus ojos húmedos buscan anhelantes la palabra que lo redima.

Tras la taza
un corazón herido.
La noche llora.
Bonita y profunda percepción y sensación.

Saludos
 
Cesó de llover, pero las gotas aún se deslizan de los aleros y de las ramas desnudas de los arces.
La calle de adoquines tiene pequeños charcos donde se refleja la luz de los faroles.
El camina a paso lento, solo lo sigue el silencio y su sombra.
LLega a una vieja cafetería y pide lo de costumbre. Saca su maltrecho cuaderno de notas y un lápiz .
Se queda mirando la ventana mientras la taza humea. Sus ojos húmedos buscan anhelantes la palabra que lo redima.

Tras la taza
un corazón herido.
La noche llora.
Tengo que leer para aprender porque es desconocido para mí, pero te aseguro que es una maravilla que eriza la piel al leer esta genialidad. Me encantó!
Un abrazo grande, Laly.
 
Que motivador es que te guste Angel Cesar. Muchas gracias por tan generoso comentario. Seguramente Dragon subió material de haibun. Sino tienes avisame y te busco de mis apuntes. De manera simple lo que te puedo decir es que es una prosa poética y de ella nace un haiku o un senryu.
Un gran abrazo.
 
Última edición:
Cesó de llover, pero las gotas aún se deslizan de los aleros y de las ramas desnudas de los arces.
La calle de adoquines tiene pequeños charcos donde se refleja la luz de los faroles.
El camina a paso lento, solo lo sigue el silencio y su sombra.
LLega a una vieja cafetería y pide lo de costumbre. Saca su maltrecho cuaderno de notas y un lápiz .
Se queda mirando la ventana mientras la taza humea. Sus ojos húmedos buscan anhelantes la palabra que lo redima.

Tras la taza
un corazón herido.
La noche llora.
¡Emotivo y muy bello, Laly! Me sentí parte de la escena... ¡Te felicito! Abrazo...
 
Cesó de llover, pero las gotas aún se deslizan de los aleros y de las ramas desnudas de los arces.
La calle de adoquines tiene pequeños charcos donde se refleja la luz de los faroles.
El camina a paso lento, solo lo sigue el silencio y su sombra.
LLega a una vieja cafetería y pide lo de costumbre. Saca su maltrecho cuaderno de notas y un lápiz .
Se queda mirando la ventana mientras la taza humea. Sus ojos húmedos buscan anhelantes la palabra que lo redima.

Tras la taza
un corazón herido.
La noche llora.
Amiga que nostalgia de paisaje pintas, pude divisar la calle y la silueta de ese hombre en esa calle vacia y húmeda, esperando llegar al café, para soltar sus escritos en su descanso. muy interesante, y quedas con gusto más, jajasjasjas celebro tus letras, un abracito Patagónico. Ecos
 

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