En este haiku... se siente la plenitud de la tarde bañada por los rayos del sol, y por consecuencia se siente la crepitante
luz dorando con su tibia luz el sembradío ya crecido de los ciruelos blancos... y a modo de remate sobresale también
el aleteo del petirrojo dándole movimiento y vida a tu majestuoso paisaje.
Mis saludos como siempre Mary....