Por favor, quisiera que alguien me ayudase en esta cuestión. Hace poco encontré el término "ágava" para definir ese pequeño poema que nosotros llamamos "haiku" o "sernyu" y que no pocas dudas nos suscita. Un conocido poeta andaluz publicó un texto referente a este tipo de poemas, que transcribo a continuación:
"¿Haiku o Agava?, ¿Agava o Haiku? ¿Por qué no ambos?
El Haiku nos llegó con toda su carga de espontaneidad, de la mano del budismo Zen y se ha abierto un hueco importante en la panorámica occidental.
Hay, sin embargo, ciertas dificultades al querer plasmar un haiku fuera de su ámbito, ya que su esfera pre-simbólica o de sintagma nominal, carente de flexiones temporales o personales, choca con nuestra lengua discursiva, cargada de partículas y de nexos, cuyos sintagmas verbales poseen flexiones de tiempo y persona.
No obstante y dada la belleza y sencillez de estas pequeñas piezas de arte, he considerado que el Agava se adapta más a nuestras características y permite descargar en él toda la fuerza y belleza de nuestro idioma, respetando el enunciado silábico 5-7-5 pero admitiendo todo aquello que nuestro interior quiere expresar en estas pequeñas miniaturas, incluidas comas, puntos, signos de admiración e interrogación y todo cuanto adorna nuestro rico lenguaje castellano.
En el Agava, aplicando el consabido 5-7-5 se puede mostrar tanto la interiorización como la exteriorización del sentimiento y, al tiempo, huiremos del juicio del purista, que siempre está marcando el fallo con su ronca voz de: ¡Eso no es un Haiku!
Mi opinión coincide con la de este poeta, Antonio García Vargas, ya que al ser conceptualmente más amplio es inclusivo de la forma de poetizar occidental. Me gustaría conocer vuestra opinión y la información que podáis tener.
"¿Haiku o Agava?, ¿Agava o Haiku? ¿Por qué no ambos?
El Haiku nos llegó con toda su carga de espontaneidad, de la mano del budismo Zen y se ha abierto un hueco importante en la panorámica occidental.
Hay, sin embargo, ciertas dificultades al querer plasmar un haiku fuera de su ámbito, ya que su esfera pre-simbólica o de sintagma nominal, carente de flexiones temporales o personales, choca con nuestra lengua discursiva, cargada de partículas y de nexos, cuyos sintagmas verbales poseen flexiones de tiempo y persona.
No obstante y dada la belleza y sencillez de estas pequeñas piezas de arte, he considerado que el Agava se adapta más a nuestras características y permite descargar en él toda la fuerza y belleza de nuestro idioma, respetando el enunciado silábico 5-7-5 pero admitiendo todo aquello que nuestro interior quiere expresar en estas pequeñas miniaturas, incluidas comas, puntos, signos de admiración e interrogación y todo cuanto adorna nuestro rico lenguaje castellano.
En el Agava, aplicando el consabido 5-7-5 se puede mostrar tanto la interiorización como la exteriorización del sentimiento y, al tiempo, huiremos del juicio del purista, que siempre está marcando el fallo con su ronca voz de: ¡Eso no es un Haiku!
Mi opinión coincide con la de este poeta, Antonio García Vargas, ya que al ser conceptualmente más amplio es inclusivo de la forma de poetizar occidental. Me gustaría conocer vuestra opinión y la información que podáis tener.