Los profetas, los místicos y los poetas, los artistas en general, todos los grandes sentidores de Dios, los que sospechan e intuyen ese Misterio, han dicho algo sobre el Espíritu, o el lugar secreto de Dios en el hombre, que no es el alma animal, puro asiento de las emociones, que me parece interesante.
Ellos dicen que el Espíritu gime. Esta metáfora del gemido del Espíritu es esa lucha del corazón (que aludes con el «sueño» que sueña) vs. la mente que duda o replica sus razones. No veas el GEMIR como una mala señal, o indicio de dudas. Sucede que quien ama a Dios sufre un poco con Dios la condición de crueldad y violencia que vive el mundo. Esa sensibilidad que gime es lo que nos hace compasivos y nos aparta de participar en la injusticia.
Tener un conocimiento del GEMIR del Espíritu es bondad, solidaridad, alerta aquí en este mundo. Yo acepto ese poquito de dolor y de gemir [que no es un llorar de autoacusación y culpa] como algo divino; me hace sentir misericordioso. No inadecuado. Sé que es la sensibilidad divina en mí.
Me hace sentir con ganas de servicio, de consuelo a otros; me hace sentir el dolor de la Naturaleza en general. Los místicos le llamaban a eso: «Naturam Lacrimae», las lágrimas de la Naturaleza, el lloro de Dios en TODO, ese todo que es la NATURALEZA, la materia. Si Dios llora en nosotros, desde Nuestro Espíritu, sanctum sanctorum, el lugar santísimo, lo recóndito, lo que se revela es que ante nuestro entorno, la ecología ambiental y social, aún por la Naturaleza Física, Tangible, la realidad objetiva, sabemos amar, estrecharla con amor, lloramos también con la Naturaleza... La tristeza que compadece es divina; la tristeza que violenta, ésa no lo es... Yo tengo muchos poemas sobre el proceso del GEMIR espiritualmente. Suelo llamarlos mis poemas sobre las PERTURBACIONES COSMICAS, vibraciones espirituales, porque todo está interconectado, todo vibra, y el GEMIR es vibración de Dios, Dios vibra en el cosmos, creando gemidos, dulces gemidos, profundos gemidos, lloros en el espacio cósmico, que no es un espacio vacío, está lleno de Akasha, de planos sutiles de energía, de Prana, de energías... de sonidos, de mantrams, de OOOMMMM, de tonalidades sonoras, de GEMIDOS cósmicos... cuando te sientas triste, desarmonizado, GIME el mantra sagrado, el sonido sagrado, primicial, el OOOMMMMMMMMMMMM... gime con Dios, puedes sentir al rato la GRAN DICHA, puedes LLORAR de FELICIDAD, de gratitud por la paz y la armonía universal con que Dios compensa a quien le ayuda a GEMIR, espirtualmente...
Una mística, fundadora de las Carmelitas Descalzas, no sólo gemía por Dios, sino que pidió TENER HERIDAS / estigmas / por Dios, reproducir el dolor del Cristo... y hacerlo con felicidad... ¿recuerdas los versos de Santa Teresa de Avila sobre el dolor y la dicha de sufrir las heridas de Jesús...?
En la cruz está la gloria, y el honor,
y en el padecer dolor, Vida y consuelo,
y el camino más seguro para el cielo.
[Teresa de Avila]
decía ella. Nuestra Cruz es HAMBRE DE ETERNIDAD, hambre de Dios, como titulas tu poema. Nuestro dolor es GEMIR en el ESPIRITU, ese llamado... esa invocación que el poeta canta... Mi vida está hecha de VIDA Y CONSUELO, en el padecer en la carne...
un abrazo,
carlos