BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tristezas inauditas
regresan entonando
voces milenarias en cuyas
balsas la distancia del beso
reanuda con voracidad
el eco de un despojo intacto.
Son realidades muertas
allá donde el hábito regresa,
donde las cordilleras sueltan
sus chorros enormes de vapor,
inhalando las fauces de hombres
hambrientos, sacos de oxígeno
y mitades de nitrato recóndito.
Sus voces anuladas retornan
investigando su cansancio, son
eternidades resueltas a padecer
martirios y combates, desde
la arena mítica que el ruedo imparte.
Ahondando en el basurero
implantando su eco, trasunto
de emanaciones de flores y frutos.
Me conmueve lo vivo lo muerto,
lo nacido y lo viviente, antes
y ahora, que el solsticio invade
mis persianas y postigos.
©
regresan entonando
voces milenarias en cuyas
balsas la distancia del beso
reanuda con voracidad
el eco de un despojo intacto.
Son realidades muertas
allá donde el hábito regresa,
donde las cordilleras sueltan
sus chorros enormes de vapor,
inhalando las fauces de hombres
hambrientos, sacos de oxígeno
y mitades de nitrato recóndito.
Sus voces anuladas retornan
investigando su cansancio, son
eternidades resueltas a padecer
martirios y combates, desde
la arena mítica que el ruedo imparte.
Ahondando en el basurero
implantando su eco, trasunto
de emanaciones de flores y frutos.
Me conmueve lo vivo lo muerto,
lo nacido y lo viviente, antes
y ahora, que el solsticio invade
mis persianas y postigos.
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